Vamos a suponer que en el corto plazo la oferta
de dinero es fija, es una cantidad determinada, por
lo que la representaremos como una línea vertical.
El equilibrio en este mercado viene determinado
por el punto de cruce de la demanda monetaria y de la oferta
monetaria. Este punto de equilibrio determina el tipo de
interés a corto plazo.
¿Qué ocurriría si el
tipo de interés no fuera el de equilibrio?
Supongamos que el tipo de interés
es más alto que el de equilibrio (i
1 > i 0). En este
caso la demanda de dinero por parte de los ciudadanos es menor
que la oferta. La gente quiere tener menos dinero líquido (en
efectivo o en cuentas a la vista con escasa remuneración) ya
que el coste de oportunidad es elevado, por lo que invertirá
el exceso de liquidez en productos con mayor remuneración.
La fuerte demanda de estos productos
alternativos (depósitos a plazo, renta fija, etc.) hará descender
sus tipo de interés (las entidades emisoras de estos productos
no tendrán que ofrecer tipos altos para atraer el dinero, ya
que éste acudirá por sí mismo).
Si el tipo de interés es más bajo
que el de equilibrio (i
2 < i 0), los ciudadanos
tenderán a tener más dinero líquido ya que el coste de oportunidad
es comparativamente bajo. Las entidades emisoras de productos
alternativos tendrán que elevar los tipos de interés ofrecidos
para poder colocar sus productos.