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La duración de la intervención condiciona
la preparación del discurso.
No es lo mismo preparar una intervención
de 5 minutos que una de hora y media.
Cuando se prepara un discurso hay que
intentar ajustarse a un tiempo algo inferior al que uno
tiene previsto, ya que durante el mismo es frecuente que uno tienda
a extenderse (saludos, agradecimientos, alguna anécdota improvisada,
etc.)
Siempre es preferible quedarse corto
que sobrepasar el tiempo asignado. El público agradece la
brevedad.
Hay que tener presente la posibilidad
de que en el último momento los organizadores del acto modifiquen
la duración de la intervención, bien ampliándola (porque un
conferenciante no haya podido asistir), bien recortándola (porque
el acto marche con retraso).
El orador debería llevar preparado
material adicional (otros argumentos, anécdotas, ejemplos,
transparencias, etc.) por si tuviera que hablar más tiempo del
previsto.
También debe tener identificadas
partes del discurso que se puedan omitir, para el caso contrario
en el que se recorte el tiempo de la intervención.
Durante el discurso hay que controlar
el tiempo (tener un reloj a la vista que se pueda mirar discretamente),
tratando de que la intervención se vaya desarrollando según lo
previsto, evitando agotar el tiempo con el discurso todavía
por la mitad.
No hay que olvidar que una de las
partes principales del mismo es la conclusión, a la que
hay que dedicar el tiempo necesario para poder desarrollarla
convenientemente.
Si el discurso es extenso el
orador no debería confiar únicamente en su memoria ya que corre
el riesgo de olvidar algún punto fundamental o, peor aún, de quedarse
en blanco.
Es conveniente en este caso llevar
preparadas fichas de apoyo que le pueden servir de guía
a lo largo de su exposición.
Por último, una idea que hay que tener
siempre presente:
El orador
sólo se extenderá en la medida en la que tenga algo interesante
que decir, lo que no debe hacer
bajo ningún concepto es tratar de "rellenar" el tiempo con información
carente de interés (al público no se le puede aburrir).
En este caso es preferible hablar
con los organizadores del acto y comunicarles que el tiempo
asignado es demasiado extenso para el tema que se va a tratar.

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