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El orador puede apoyar el discurso
utilizando distintos medios visuales: pizarra, transparencia,
pantalla del ordenador, etc.
Sirven para
captar la atención del público (rompen la monotonía).
Facilitan la comprensión.
Enriquecen la presentación.
Ayudan a transmitir una imagen de
profesionalidad.
Dan seguridad al orador (cuenta
con material de apoyo).
El orador tiene que saber cuándo
y cómo emplear estos medios visuales.
Pueden servir
de apoyo al discurso (ayudan a captar la atención del público)
o pueden suponer un obstáculo (distraen).
En su uso debe primar la simplicidad:
Se utilizan
para clarificar y hacer más comprensible la exposición;
esto sólo se consigue con imágenes sencillas (si son complejas
y difíciles de interpretar, en lugar de aclarar confunden más).
Se deben utilizar
imágenes con colores: permiten resaltar los más relevante,
remarcar las diferencias y hacen que la imagen resulte más atractiva.
Este material de apoyo debe ser
eso, un apoyo al discurso, y no convertirse en la base de la presentación.
No pueden restar
protagonismo al orador.
Si se va a utilizar material de apoyo,
hay que emplearlo ya en los ensayos.
En los ensayos
hay que recrear las condiciones en las que se va a desarrollar
la intervención.
El uso de este material de apoyo
requiere una práctica que sólo con el ensayo se consigue.
Puede ocurrir que al contar el
orador con material de apoyo se sienta más tranquilo y le lleve
a desatender el ensayo: no se puede caer en este error.
Hay que tener prevista la posibilidad
de que en el momento de la intervención no funcione el proyector.
Para evitar
una situación tan difícil como ésta (por remota que parezca)
el orador, además de preparar el discurso contando con estos
elementos de apoyo, debe ensayarlo también sin la ayuda de los
mismos.
Es decir, tiene que estar preparado
para, si es necesario, desarrollar su discurso sin emplear
estos apoyos visuales.
La pantalla o pizarra se situará
en el centro del escenario para facilitar su visión desde
todos los ángulos.
Mientras explica la imagen, el orador
se situará al lado de la pantalla para que el público pueda
verle al tiempo que sigue la explicación, sin tener que ir mirando
de un sitio a otro (podría llegar a perder la atención en el orador).
El orador, mientras
explica la imagen, estará mirando al público y
no de espalda contemplando la pizarra o la pantalla.
Si se van a proyectar transparencias
o se van a realizar demostraciones en la pizarra, se debería indicar
al público al comienzo de la intervención que a la salida
van a recibir copia de este material.
Se trata de
evitar que se pasen toda la sesión tomando apuntes, ya que le
impediría presta la atención debida.
Veamos algunos elementos de apoyo.
a) Pizarra
Permite desarrollar una explicación
paso a paso.
Sólo se empleará con grupos reducidos
(no más de 40 personas).
Cuando se utiliza hay que tener
en cuenta:
Escribir con
letra clara y grande, que sea fácil de entender.
Es conveniente utilizar varios colores:
por ejemplo azul y rojo (uno para escribir y otro para subrayar).
Mientras se escribe, hay que situarse
en un lateral para tapar lo menos posible.
Ir leyendo lo que se vaya
escribiendo (facilita su seguimiento).
Una vez que se termine de escribir,
uno se volverá rápidamente hacia la audiencia,
colocándose al lado de la pizarra.

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Lección 22 (continuación)
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