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Lo oportuno es que la persona responsable
de conducir el acto sea quien se encargue de presentar
al orador, aportando algunos datos básicos de su biografía.
Dicha presentación, siendo, como es
de esperar, halagadora, no debe caer en exageraciones que
le resten credibilidad.
"Tengo el gusto de presentarles a
D. Gumersindo Bisoñez, auténtico experto en la materia, una
eminencia mundial de reconocido prestigio, un faro que ilumina
la senda del progreso, ejemplo preclaro del saber hacer, un
profesional como la copa de un pino, amigo de sus amigos, defensor
de las causas justas...y bla, bla, bla".
En la presentación se debe facilitar
únicamente aquella información sobre el orador que tenga relación
con el tema que se va a tratar, lo que ayudará al público
a situarse.
Por ejemplo, si se va a hablar sobre
transplantes de órganos resulta oportuno comentar la posible
experiencia que tenga el orador en este terreno, y no limitarse
simplemente a decir que es médico.
Si el orador ha recibido premios
significativos, reconocimientos, etc. que tengan relación
con la materia a abordar, es conveniente ofrecer esta información
para que el público pueda tener una valoración más exacta de la
persona que les va a hablar.
Una vez que el orador toma la
palabra, empezará agradeciendo al presentador de forma
sencilla sus palabras de elogio, dirigiéndole la mirada.
Por ejemplo: "muchas gracias, D. Roberto,
por esas palabras tan cordiales de bienvenida".
Se debe evitar la falsa modestia:
"gracias por esas palabras tan inmerecidas".
A continuación, se saludará al público,
tratando de abarcar con la mirada toda la sala (si se saluda sin
dirigir la mirada, mientras se ordenan las notas de apoyo, resultará
un saludo muy frío y meramente protocolario).
Hay que evitar un comportamiento muy
típico que consiste en subir al estrado y tomarse un tiempo
(que resulta una eternidad) en organizar las notas, el micrófono,
beber agua, etc., sin haber previamente saludado (resulta poco
elegante).
Si nadie introduce al orador, él
mismo tendrá que hacerlo.
Tras saludar al público, uno se presentará
aportando algunos datos básicos de su biografía (no se
trata de leer el Curriculum Viate).
Por ejemplo,
si uno va a hablar de política internacional, resulta oportuno
decir que es profesor de dicha materia en tal universidad,
o que es miembro del comité de asuntos exteriores de tal partido
político, etc., lo que no vendría al caso es decir, por ejemplo,
que es socio fundador de la peña sevillista "Biri-Biri".
Lo que uno no hará es mencionar
los posibles diplomas, condecoraciones o títulos que haya
recibido, ya que puede resultar pretencioso (disponiendo al
público en contra).
"Soy profesor
emérito del Real e Ilustre Colegio de Arquitectos de Málaga,
premio extraordinario fin de carrera, número uno de mi promoción,
condecorado con la Gran Cruz de Segismundo, distintivo azul,
por mis valiosas contribuciones científicas, y bla, bla, bla".
No hay que olvidar que el
público premia la humildad y aborrece la ostentación.

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