|
Propósito de la Unidad:
al término de la unidad el participante será capaz de ubicar la
tipología de los capacitandos y las características que los distinguen,
asimismo habrá experimentado como mantener la atención de estos.
CARACTERÍSTICAS
El trabajo con grupos es
realmente apasionante, dado que existe un intercambio de experiencias,
se propician discusiones enriquecedoras y se retroalimenta la
información que cada uno posee.
Un grupo es un conjunto
de personas que se reúnen con un objetivo común. En el caso de
la capacitación en las empresas, se trabaja con grupos cuyo número
de participantes varía según las necesidades que se detectan.
Cada participante tiene
especiales características, por lo que el manejo de grupos
resulta una compleja tarea para el instructor, quien ha de ser
el responsable de la conducción del aprendizaje, el cual no se
logrará sin una integración grupal. La integración grupal
puede lograrse mediante la utilización de técnicas o dinámicas
grupales.
TIPOS
DE GRUPOS
Ruidoso:
murmuraciones y conversaciones en voz baja, provocan que el instructor
y el resto de los compañeros se distraigan.
Recomendaciones:
el instructor debe estar muy atento a este tipo de interrupciones.
Dirija la mirada a los participantes que conversan. Lanzarles
alguna pregunta o pararse muy cerca de ellos. Si el ruido
es generalizado quizá lo más conveniente sea cambiar a una técnica
mucho más participativa o hacer un receso.
Silencioso:
si el grupo muestra un total silencio, investigue las causas.
Puede haber fallado el proceso de ruptura de la tensión, no existe
confianza para participar o bien no les interesa suficientemente
el tema. Es recurrente también que la presencia de algún directivo
inhiba al resto de los participantes.
Recomendaciones:
el uso de técnicas más participativas reforzará
la integración. Investigar las causas; actúe.
Indiferente:
no les interesa el seminario ni sus contenidos. Los temas tratados
fueron simples y son conocidos por el grupo. No hubo nada nuevo.
Se tiene la certeza de estar perdiendo el tiempo.
Recomendaciones:
Previo al curso, investigue el nivel y experiencia de los participantes.
Manifieste su disposición por incorporar temas de interés
de los participantes con el contenido del curso. Cambie de
técnica para motivar la participación. Maneje ejemplos
adecuados a las necesidades de la empresa y puestos.
Agresivo:
la actitud autoritaria y prepotente del instructor, provoca una
reacción agresiva y hostil del grupo hacia el mismo instructor
y la sesión se convierte en una lucha de fuerzas que no conducen
sino al fracaso del curso. Algunas veces se combina la agresión
con la ironía y provoca la deserción de participantes.
Recomendaciones:
Actuar con sencillez, modestia y humildad, pues habrá
que recordar que no es el poseedor total de la verdad y que
también está aprendiendo con el grupo.
Participativo:
este es el grupo ideal que desearía el instructor para
desarrollar un curso. Si se señala lo que realmente interesa al
grupo, si se conocen sus motivaciones, si se utilizan las técnicas
adecuadas y se evalúan constantemente, se garantiza el interés
y participación de cada uno de los componentes del grupo.
Recomendaciones:
Aproveche al máximo la participación, manteniendo el
interés de los asistentes.
MANEJO
DE GRUPOS DIFÍCILES; ¿ QUE HACER ?
Cuando un instructor
se encuentra frente a un grupo y tiene que captar la atención
y despertar al aprendizaje, no solamente tiene que ser motivador
y conocer las características que cada participante adopta
y como tratarlos individual y gradualmente, también debe adquirir
las habilidades para sobreponer las distintas situaciones que
se presentan en la conducción de un evento.
Las situaciones
que se experimentan en el proceso de capacitación son múltiples;
ya que la gama de experiencias, expectativas, resistencias, prejuicios
y de conocimientos en un grupo de adultos es muy diversa.
A)
¿Qué hacer cuando se pierde el control de la sesión?
Si el control se pierde cuando el
instructor es quien está en uso de la palabra puede hacer
una pausa prolongada para que con el silencio que se hace
queden en evidencia los causantes de esta situación para inmediatamente
poder continuar la sesión.
También puede dirigir la mirada
en forma directa y prolongada a los mismos desatentos, procurando
hacerlo con cordialidad y en cierta forma que los haga volver
a la temática tratada.
Dirigir una pregunta al participante
más influyente; Esto puede traer al orden nuevamente. Hacer
una pregunta directa al causante del desvío o control grupal.
Introducir una variante en la
metodología; cambiando de técnica, empleando el rotafolio,
hacer un resumen o utilizar la ayuda visual que capte nuevamente
la atención.
Llamar al orden con certeza,
pero con tacto.
Si el desorden es muy grande, hacer
un receso.
B) Cuando
los asistentes se salen del tema
Emplear las preguntas directas,
cuestionando de que manera lo discutido se relaciona con el
tema a tratar y dirigir nuevamente la conversación sobre la
temática central.
Realizar un resumen y volver a
centrar el tema principal, procurando destacar algún punto
en particular.
Hacer un planteamiento de la sesión
destacando el plan a seguir en el tiempo que resta para
concluir el tema buscando la adhesión del grupo, volviendo nuevamente
al camino.
C) Cuando el
grupo no habla
Centrar el tema, estimular
el intercambio de puntos de vista y dirigir una pregunta directa
a un miembro del grupo que conozca la respuesta o haya tenido
experiencia en el tema cuestionado.
Separarse ligeramente del tópico
principal y sutilmente introducir otro de interés actual
con el cual están relacionados los asistentes y paulatinamente
volverlos al tema.
Dirigir una pregunta abierta de
carácter general, preferentemente alguna que despierte al
grupo. Demostrar verdadero interés cuando surja alguna inquietud
o sugerencia por parte de algún participante.
D)
Cuando no aceptan conclusiones del instructor
Guiar de nuevo la discusión proponiendo
el mismo planteamiento pero con diferentes palabras.
E)
Cuando alguien se opone
Utilizar preguntas directas que
comprometan al participante oponente a que fundamente su
punto de vista y proponga alternativas de solución.
Invitar al experto a que cuestione
los puntos de vista de quien se opone y que son fundamente
las propuestas dadas por el instructor (cuando el experto es
además aliado).
F)
Cuando alguien objeta habitualmente
Buscar cuales son las posibles
razones que lo hacen actuar de esa manera. Esto puede hacerse
con preguntas de sondeo en forma abierta frente al grupo, o
bien en forma personal aprovechando los recesos. Si sus objeciones
son dirigidas al grupo, rebotar su inconformidad al mismo grupo,
dejando que este lo presione.
Usar preguntas de rebote, solicitándole
que nos diga sus soluciones concretas a la problemática analizada.
Hacer más evidente sus argumentos,
resaltándolos con otras palabras y luego seguir adelante (no
engancharse).
G) Cuando la
presencia de un supervisor jerárquico se impone al grupo
Atenderlo de manera cordial, pero
tratarlo al mismo tiempo como un miembro más del
grupo.
Procurar no poner a los participantes
en alguna situación embarazosa frente a su supervisor.
Recordarle que no tome notas frente
al grupo, pues los asistentes pueden interpretarlo como
que está registrando y evaluando sus intervenciones y esto puede
provocar que traten de lucirse o que guarden silencio.

Lección
5 |

Lección 6 (continuación) |
|