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CLASE 4
4.3 PREPARACION Y DESARROLLO DE LA CLASE MAGISTRAL
Determinar claramente cuáles son los objetivos de la lección
magistral es lógicamente el primer paso y elemento importante que en ocasiones se minusvalora o se da por supuesto. Reflexionar
sobre los objetivos y definirlos en términos precisos va a permitir una adecuada preparación de las clases.
Se trata, por tanto, de establecer qué se espera que los alumnos sepan o sean capaces de hacer como resultado del proceso de enseñanza-aprendizaje.
Una vez fijados los objetivos, se hace preciso seleccionar los
contenidos,
siendo preciso tener en consideración el nivel y los conocimientos previos de los estudiantes, así como el
tiempo del que disponemos para toda la asignatura, para no caer en el error de un exceso de detalle o contenido en unos temas, generalmente
los primeros, y tener que sintetizar en los últimos o en algunos más complicados por falta de tiempo al final de curso.
La profusión de detalles sin una buena organización puede confundir y desorientar al alumno.
Es por tanto imprescindible, una planificación del curso que fije
una correcta organización de los contenidos en temas convenientemente estructurados y con una secuencia temporal de aprendizaje.
Es importante un correcto reparto del tiempo y adecuar el ritmo de aprendizaje a lo largo del curso a la dificultad
de los diversos conceptos y principios.
Es, por otra parte, también recomendable, el que los contenidos
no sean presentados de una forma excesivamente abstracta. Los principiantes necesitan de una manera especial,
ilustraciones
y aplicaciones que relacionen una nueva asignatura con conocimientos y experiencias previas.
La introducción de la clase se puede plantear
para que capte la atención, pudiendo asumir la forma de preguntas
o breve exposición de una problemática. De igual modo,
al constituir la clase un elemento dentro de una asignatura, suele ser
útil para clarificar y ayudar al auditorio a organizar el contenido, el
exponer cómo encaja el contenido de esta clase concreta con las últimas e incluso con las siguientes, de forma que se muestre
como un todo organizado. Puede ser útil, por tanto, recordar brevemente lo expuesto los días anteriores y cómo se
estructura la continuación de una forma lógica, ayudando
a recordar en el punto en que se dejó la materia.
A partir de la introducción, se desarrolla la exposición,
siendo de especial importancia y responsabilidad del docente el mantener alto el nivel de atención. Compartimos las manifestaciones
de Beard (1974, pág. 124), al afirmar que “El plan de clase debe dar cabida varios métodos encaminados a estimular
la atención. Un buen profesor hará uso de anécdotas
y ejemplos ilustrativos y de ilustraciones visuales. O bien, trazará
figuras en la pizarra que permitan a los miembros del auditorio seguir la pista del argumento; asimismo variará el ritmo haciendo
una pausa antes de pronunciar nombres o afirmaciones importantes, levantando la voz y hablando de modo más
circunspecto para dar énfasis.”
Para la preparación de una adecuada lección magistral
hay
que tener presentes los siguientes factores:
1. Conocer
a fondo la materia.
2. Tener
en cuenta el tipo de auditorio.
3. Prever para cada lección
un comienzo o introducción, un núcleo y un final.
4. Planificar la estructura
de modo que ayude a comenzar por el principio y recorrer los puntos más
interesantes.
5. Partir de notas, aunque
no hace falta tenerlo todo escrito.
6. No perder de vista que
se trata de palabra hablada y no escrita.
7. Tener en cuenta el tiempo
que dura la lección magistral.
8. Prever las posibles
ayudas audiovisuales.
9. Recordar al preparar
la clase, que lo que aburre al profesor aburrirá al auditorio.
Fuera de lo que es la preparación propiamente dicha en lo que a
contenidos se refiere, el profesor debe tener en cuenta otros aspectos, como son: la comunicación verbal y no
verbal, el cuidado de la voz, las pausas, etc. Es decir, no se debe prestar atención exclusivamente al contenido de la clase,
sino también al nivel de comunicación que se produce en la misma, pues el profesor tiene que ser un buen comunicador.
El error más desastroso en que puede incurrir el profesor es colocar
sus apuntes encima de una mesa baja y disertar sobre los mismos sin alzar jamás la vista hacia el auditorio
No sólo la exposición oral tiene que ser prevista y organizada,
sino también muy especialmente las ayudas visuales. Falta imperdonable es que las diapositivas o las láminas de
acetato del proyector den imágenes demasiado pequeñas para
ser vistas con claridad por la mayor parte del auditorio. El trazado de
los dibujos debe ser sencillo y las letras deben ser lo bastante grandes para poder leerse.
La lección magistral facilita información y puede responder
a las dudas más comunes y a algunas poco comunes de alumnos aventajados en las que otros no han pensado. El completar las
dudas particulares se puede hacer en seminarios, reuniones en grupos, los trabajos en grupos o en tutorías. La
información facilitada en la clase magistral se completa con clases especiales y sesiones de tutorías que personalizan la oferta
educativa.
La comparación de las calificaciones
obtenidas por los alumnos que acuden a las clases y los que no lo hacen confirman la utilidad del método. La casi totalidad de estudios
que comparan la utilidad de asistir o no a las lecciones magistrales han demostrado que los alumnos que no asisten a las lecciones
magistrales obtienen normalmente peores calificaciones.
La clase magistral permite resolver a un gran grupo las dudas más
comunes, motivarles y suministrar la información más importante. Posteriormente, se puede completar la formación
facilitada en la clase magistral resolviendo las dudas particulares, de forma personalizada o en grupos.

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