CLASE
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3. 5 DETERMINACION DE LOS OBJETIVOS
La determinación de los objetivos sirve de reflexión
para que el docente precise sus intenciones pedagógicas, así
como para que clarifique las metas que se quieren alcanzar. Sirven de elemento
de comunicación para el resto de la comunidad universitaria, así como elemento de guía para el estudiante
y punto de comparación para determinar su nivel de rendimiento.
Podemos clasificar los objetivos educativos en tres categorías:
A) Generales.
B) Específicos.
C) Operativos
o de conducta.
Los
objetivos específicos de las distintas áreas se derivan
y son compatibles con los objetivos generales. Estos objetivos específicos son dados a conocer a los estudiantes al comienzo
del curso, tanto por escrito junto con el programa de la asignatura, como de manera oral, explicados durante la presentación
de la asignatura.
Además, se requiere establecer objetivos operativos que indiquen
con una mayor concreción lo que se espera que los alumnos aprendan. Estos, que se establecerán para cada parte
o tema que componen la asignatura, deben igualmente ser establecidos y comunicados desde el comienzo del curso, y recordados
durante su desarrollo conforme se avanza en el curso.
Como expresan Gagné y Briggs (1976, pág. 31): “Los objetivos
de la educación consisten en las actividades humanas que contribuyen al funcionamiento de la sociedad y que pueden adquirirse
por aprendizaje”.
La fijación de los objetivos partirá de los más generales,
para posteriormente precisar otros más concretos compatibles con los de nivel superior y coordinados entre sí.
Podemos clasificar los objetivos de la
educación en tres categorías:
A) Conocimientos. El estudiante, al
final de unos estudios universitarios, debería conocer la terminología
básica de la materia, así
como las leyes, principios y teorías por las que se rige la disciplina,
sus aplicaciones y limitaciones. Los fenómenos más
importantes a través de los modelos que los describen, así
como los conceptos y la evolución histórica de
los fenómenos analizados por el área de conocimiento. De
la misma forma, debe conocer las relaciones con otras materias
afines, así como el papel de la disciplina en la sociedad actual
y las implicaciones sociales que se derivan.
B) Habilidades. Habilidad para obtener
y analizar información con eficiencia, así como la capacidad
de comunicarse, expresarse y establecer
relaciones con profesionales de la misma u otras áreas. Igualmente,
la habilidad para realizar juicios y pensar creativamente,
para resolver los problemas que se le planteen. Este pensamiento creativo
es de especial relevancia
en las tareas de comercialización e investigación de mercados.
El estudiante debe desarrollar la capacidad de adaptarse
al entorno de trabajo, y hacer frente a los cambios en las técnicas
y los conocimientos de la materia. De especial
importancia en los últimos tiempos es la habilidad para cooperar
con otros profesionales de modo creativo y eficaz,
siendo esta capacidad de cooperar y trabajar en equipo un aspecto especialmente demandado por las
empresas y de relevancia para el desarrollo de las nuevas estructuras organizativas
empresariales y de
gestión.
C) Actitudes. Un objetivo de especial
relevancia es desarrollar en los estudiantes el entusiasmo por la materia,
por aprender y por profundizar
en los estudios. La inquietud por aprender, conocer nuevos aspectos
de la disciplina y convertirse en un
profesional preparado y responsable. El desarrollo de una actitud crítica
ante la realidad, de coherencia en sus
planteamientos y de juicio propio. El respeto a los distintos componentes
de los equipos de trabajo y una orientación
clara a la cooperación con otros profesionales. Así mismo,
interesarlos en las repercusiones de las
actuaciones del marketing en la sociedad y los individuos. Profundizar
en el conocimiento de los problemas éticos,
sociales y económicos, así como las relaciones de las actividades
de comercialización con la sociedad y su entorno.