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 INTRODUCCION
Son muchos los autores que tratan de justificar su inclinación
u orientación al estudio del factor humano en las organizaciones
a partir del aumento del grado de competitividad y globalización
propia del mercado actual. Esta circunstancia es usada frecuentemente
para justificar trabajos e investigaciones realizados en la última
década dentro de la disciplina de organización de empresas,
así como dentro de otras áreas de conocimiento.
Resulta desde luego incuestionable que este marco genérico
sitúa en un lugar ciertamente privilegiado a estos "curiosos"
activos organizativos: las personas. No obstante, existen otras formas
de justificar su existencia e importancia. Esta pretensión
nos invita a realizar las siguientes consideraciones:
La gestión de los recursos humanos es consustancial al elemento
de integración principal de la sociedad actual: la organización.
En efecto, las organizaciones no sólo están formadas
por personas sino que además presentan, al menos, dos niveles
de decisión, aspecto este último que las distingue de
la figura del grupo. De estas dos notas surge, con mayor o menor grado
de conciencia, la gestión de los recursos humanos como parcela
del management o administración de empresas.
Las organizaciones como configuración básica de la
sociedad se remontan a los orígenes de nuestra civilización
y, en consecuencia, resulta imposible señalar el origen de
las primeras técnicas de gestión de recursos humanos.
Téngase presente que la existencia de este campo de estudio
es una condición básica para el desarrollo de la humanidad.
Ninguna civilización puede prescindir de los procesos de división
del trabajo y posterior especialización en determinadas labores,
sin renunciar al progreso. Por tanto estamos ante un campo de estudio
que, sin ser tratado de forma científica hasta hace relativamente
poco tiempo, ha sido, es y será factor clave para el desarrollo
de las organizaciones y de la sociedad en general.
En este sentido cabe destacar la aportación de Gutemberg,
autor que abrió las puertas al tratamiento científico
de esta disciplina, al clasificar los elementos de la organización
en dos grupos bien diferenciados: materiales y dispositivos; según
fueran los entes sobre los que recaía la labor de dirección
o los responsables de llevar a cabo esta tarea, respectivamente. Es
posible constatar, además, que el factor humano está
presente en ambos: las personas con responsabilidades directivas dentro
de los factores dispositivos y los trabajadores o colaboradores dentro
del grupo de factores materiales.
Otro avance importante para esta disciplina supuso el reconocimiento
no sólo de la compatibilidad sino también de la complementariedad
existente entre objetivos sociales y objetivos económicos.
Para argumentar esta afirmación se suele recurrir a la figura
de la satisfacción como resultado del objetivo social, por
un lado, y, a la vez, motor del objetivo económico; si bien
es asumida la existencia de un umbral en el continuo de los objetivos
sociales a partir del cual desaparece esta complementariedad.
Lo comentado adquiere mayor relevancia al introducir la omnipresencia
y el progresivo protagonismo del factor humano en todas las facetas
de la organización. Ello plantea un nuevo desafío a
la gestión de los recursos humanos: lograr la conciliación
de intereses de los diversos colectivos implicados sin necesidad de
recurrir a agentes externos para resolver los conflictos surgidos.
Se trata en definitiva de lograr la estabilidad en el sistema de relaciones
laborales de la firma, de forma que las energías no se dirijan
a fomentar o intensificar las luchas internas, sino al logro de los
objetivos diseñados.
No obstante, lo anterior no debe ser entendido como una negación
del conflicto: todo lo contrario, la aceptación del conflicto
como elemento inherente a la organización, es incuestionable.
Pero además es aconsejable porque aceptándolo se da
el primer paso que posibilita su tratamiento y resolución.
En este sentido debemos señalar que toda problemática
relacionada con la gestión de los recursos humanos puede ser
analizada desde tres vertientes claramente diferenciadas: óptica
jurídica a la búsqueda de la conformidad normativa,
óptica psico-sociológica que ambiciona la satisfacción
de los individuos en el seno de la organización formal e informal
y óptica económica que pretende la eficacia y la eficiencia
de los procesos a desarrollar. Por tanto, la interdisciplinariedad
de esta función es innegable.
De acuerdo con lo que antecede, este campo de estudio se revela
atractivo no sólo para empresarios y directivos; sino también
para juristas, políticos, gobernantes, sindicatos, etc. Téngase
presente que una de las ambiciones principales de todo orden socio-económico
es la de lograr, o al menos acercarse, al pleno empleo. Ello coloca
a la función recursos humanos en el centro de una curiosa batalla
en la que compiten actores extraordinariamente caracterizados y poderosos:
gobernantes que ven en el pleno empleo la garantía de la paz
social y, por ende, de su continuidad en el poder; empresarios que
ambicionan mayores niveles de eficiencia, que en la mayoría
de los casos pasan por la reducción del coste laboral; y sindicatos
que no renuncian fácilmente a las ventajas sociales que tanto
tiempo les ha llevado consolidar, aunque, en ocasiones, sus efectos
sean contrarios a los deseados.
Como destacábamos al comienzo, nos ha tocado vivir la era
de la competitividad y de la globalización. Ante esta situación
las empresas se ven obligadas a apostar por las innovaciones socio-tecnológicas,
como fuente generadora de ventajas competitivas, con las consiguientes
resistencias que ello lleva implícitas. Hágase constar
en este momento que una de las principales características
de la psicopatología humana estriba en su adversión
al cambio. Constituye, por tanto, éste uno de los principales
desafíos actuales de la gestión de los recursos humanos,
el cual puede afrontar a base de ajustes cualitativos, cuantitativos
y espaciales. De no salvar este obstáculo, tanto las organizaciones
como los países acumularán déficits de adaptación,
lo cual mermará sensiblemente su capacidad de desarrollo.
En un ambiente socio-económico como el descrito anteriormente,
caracterizado por un ritmo de cambio vertiginoso, la solución
a la viabilidad de las organizaciones pasa por lograr ventajas competitivas
sostenibles difícilmente imitables para otras organizaciones.
Es en este apartado donde el factor humano consolida su carácter
de recurso estratégico, contribuyendo sustancialmente al establecimiento
de estas ventajas.
En definitiva, y tras la aceptación y consolidación
de estas ideas, ha lugar una tendencia según la cual el factor
humano deja de ser considerado un coste a minimizar y pasa a ser concebido
como un recurso a optimizar. Este cambio de perspectiva resulta imprescindible
para la moderna dirección de personal, pues transforma radicalmente
la concepción de las cualidades básicas de los individuos
en su condición de recursos al servicio de la organización,
como puede apreciarse en la siguiente tabla.
|
COSTE
Versus RECURSO
|
|
Amenaza
|
Oportunidad
|
|
Minimizar
|
Optimizar
|
|
Corto plazo
|
Largo plazo
|
|
Resultados
|
Medios + Resultados
|
|
Cuantitativo
|
Cualitativo
|
|
Inadaptable
|
Adaptable
|
|
Inflexible
|
Flexible
|
|
Dependiente
|
Autónomo
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Ejecución
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Ejecución y Concepción
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Gráfico 1. Adaptado de BESSEYRE
Des HORTS (1990: 20)
En sintonía con este cambio de concepción, son muchas
las organizaciones que han optado por un cambio de denominación
a fin de consolidar este verdadero salto cualitativo: los departamentos
de personal se transforman en departamentos de recursos humanos.
Adquirida esta cultura de recursos humanos, el siguiente paso consiste
en programar la actuación del hombre sobre el hombre en el
seno de las organizaciones; es decir, diseñar los procesos
de gestión encaminados a lograr la plena integración
del individuo tanto en su condición de recurso al servicio
de la organización, como en su dimensión psico-sociológica.
Aceptada la necesidad de instaurar ciertos procesos de gestión
para compatibilizar ambas facetas, procede seguidamente realizar una
primera distinción entre estos. El criterio elegido, no el
único posible por supuesto, es de carácter cronológico.
Así, entendemos pueden ser diferenciados tres categorías
de procesos de gestión:
- Procesos de gestión básicos. Tratan de sentar
las bases de los que acontecen seguidamente conformando el marco de
actuación o referente principal que posibilita la congruencia
de todos ellos. Dentro de esta categoría consideramos el proceso
de análisis de puestos de trabajo y el de planificación
de recursos humanos.
- Procesos de gestión típicos. Son los responsables
de moldear el sub-sistema de personal a partir de la aplicación
de ajustes cuantitativos y cualitativos. Estos ajustes bien pueden
incidir sobre la conformación del sistema de personal en
su dimensión cuantitativa (gestión de efectivos);
o bien en su dimensión cualitativa (gestión del desarrollo).
Mención aparte merece el tratamiento de las compensaciones
en la organización. Presentamos en este apartado únicamente
aquellos procesos que son unánimemente considerados en el
seno de la comunidad académica; sin embargo, somos conscientes
de la existencia de otros que bien podrían haber sido incluidos
tales como: conflicto y negociación colectiva, sistema de
información de recursos humanos, comunicación interna,
etc.
- Proceso de audit. Se trata, en este caso, de valorar no sólo
la eficacia y eficiencia de los anteriores procesos sino también
la coherencia existente entre los distintos procesos a la luz de
los objetivos fijados.
Gráficamente la situación sería tal como la
expresa la siguiente ilustración.

Gráfico 2. Fuente: Elaboración
propia.
En las páginas que siguen trataremos de realizar una presentación
lo más completa posible de los denominados procesos básicos.
La importancia de esta categoría de procesos radica, además
de lo comentado anteriormente, en el papel que juegan con relación
a la gestión estratégica de los recursos humanos.
En efecto, una vez seleccionada la alternativa estratégica
considerada más idónea acontece la elaboración
del plan estratégico. Ello supone que han transcurrido las
fases de definición de la misión, como razón
de ser de la organización en el mundo de los negocios; análisis
del ambiente, tanto interno como externo; elaboración de previsibles
escenarios futuros, sometidos a las restricciones propias que generan
los entornos de incertidumbre; y generación de alternativas,
conducentes todas a satisfacer la misión antes aceptada.
Entonces y sólo entonces procede encaminar los esfuerzos
organizativos a la implementación de dicho plan. Ello implica
pasar de una guía genérica y, a veces, ambigua, como
es el plan estratégico a planes mucho más concretos
y precisos como son los planes tácticos u operativos. Y puede
ocurrir que las interpretaciones efectuadas para avanzar en esta dirección
no siempre sean las acertadas. Es aquí donde juega un papel
de vital importancia, por su capacidad para erigirse en referente
principal en los procesos de toma de decisiones conducentes a la implementación
del plan estratégico elaborado, los denominados procesos típicos.
Para retener esta idea introducimos el gráfico 3.
Gráfico 3. Fuente: Elaboración
propia.
De lo comentado anteriormente se puede deducir fácilmente
que el único propósito perseguido con esta publicación
es el de ofrecer una visión lo más completa posible
de ambos procesos típicos tratando cuestiones que van desde
su ubicación hasta su desarrollo pasando por la importancia
relativa que merecen y sus repercusiones en el ámbito organizativo.
Es por ello que la estructura de esta publicación no admite
excesivas dudas a la hora de su concreción: un primer capítulo
dedicado al análisis de los puestos de trabajo y otro, segundo
y último, centrado en la planificación de los recursos
humanos. No obstante, reconocemos que el orden podría ser,
y de hecho en algunas publicaciones lo es, el contrario.
Entendemos que la comprensión y asimilación de esta
visión de los procesos básicos de gestión de
recursos humanos no sólo interesa a estudiantes universitarios
que cursen asignaturas relacionadas con la gestión de empresas
en general y con la dirección de recursos humanos en particular;
sino que además puede redundar en un aumento de la eficacia
y eficiencia con la que nuestros directivos gestionan el siempre denominado
y no tantas veces reconocido recurso más valioso al servicio
de las organizaciones: el capital humano.
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tratar aquí, puedes pulsar en el link que aparece al final
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