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Cuando una empresa se plantea la posibilidad de
iniciar una actividad de exportación debe analizar
previamente los siguientes puntos:
¿Tiene capacidad de producción
actualmente no utilizada o, en su caso, posibilidad de incrementarla?
Si la empresa tiene totalmente ocupada su capacidad productiva
y no dispone de medios financieros para ampliarla no tiene sentido
plantearse en ese momento la exportación ya que no va
a ser capaz de atender la nueva demanda.
Capacidad logística: no
es lo mismo para una empresa atender un mercado regional o nacional,
que ser capaz de gestionar eficazmente el envío de sus
productos a un mercado extranjero situado a miles de kilómetros.
Cuota de mercado en su mercado nacional:
si su cuota de mercado es muy reducida lo lógico sería
concentrar todos sus esfuerzos en el ámbito doméstico
para tratar de fortalecer su posición, antes de salir
al exterior. Si por el contrario, su cuota de mercado es muy
elevada y muy dificil de incrementar e incluso de mantener,
es aconsejable buscar nuevos mercados que permitan diversificar
las ventas.
Producto: ¿es exportable?,
¿hay demanda para el mismo en otros mercados extranjeros?,
¿cumple los requisitos técnicos y los estándares
exigidos internacionalmente?, ¿su nivel de calidad es
competitivo?.
Potencial financiero:
el inicio de la actividad exportadora suele exigir inversiones
a veces de elevada cuantía (viajes, negociaciones, estudios,
asesoramientos, mejoras técnicas del producto, inversiones
en el país de destino, etc.), mientras que la rentabilidad
puede tardar cierto tiempo en alcanzarse. La empresa debe analizar
si cuenta con el potencial financiero suficiente para afrontar
estos gastos.
Recursos humanos especializados:
la actividad exportadora va a requerir personal que domine idiomas
y que conozca los mecanismos de la exportación, por lo
que si la empresa no cuenta en su plantilla con este perfil
de empleado tendrá que contratarlos.
Solidez de la decisión de exportar:
el inicio de la actividad exportadora
hemos indicado que puede exigir importantes inversiones, de
rentabilidad incierta y, en todo caso, normalmente a largo plazo;
es posible que que los primeros intentos terminen en fracaso.
De ahí que sea aconsejable que la decisión de
exportar se adopte con pleno convencimiento de su importancia
y potencial, de modo que el equipo directivo se mantenga firme
en su empeño permitiéndole superar las primeras
fases de mayor incertidumbre.
Una vez que la empresa ha decidido que va a iniciar
la actividad exportadora, debe seleccionar aquellos mercados
a los que va a dirigirse en un primer momento. Es absurdo
pretender en un principio abarcar un elevado número de
mercados, por el contrario, la empresa debe concentrar todos sus
esfuerzos en un número reducido, allí donde sus
posibilidades de éxito sean mayores:
Algunos criterios que pueden ayudar a seleccionar
estos primeros mercados:
Proximidad geográfica y cultural
(mismo idioma, mismas costumbres, etc.): va a resultar más
fácil en un primer momento dirigirse a mercados de países
vecinos o con mayor proximidad cultural (p.e. la empresa española
tiende a dirigir sus pasos a Latinoamérica).
Situación política y económica
del país: hay que tratar de seleccionar países
con estabilidad económica y que se encuentren en un buen
momento del ciclo económico.
Tamaño de los mercados:
la empresa debe seleccionar mercados con un tamaño que
resulte atractivo (no es lógico poner en marcha todo
el complejo mecanismo de la exportación para dirigirse
a mercados limitados que apenas ofrezcan posibilidad de crecimiento).
Experiencia de otras empresas exportadoras:
la experiencia (positiva o negativa) acumulada por las empresas
nacionales en los distintos mercados internacionales puede ayudar
en este proceso de selección.
Posibles limitaciones a la importación:
si el posible país objetivo es muy dado a adoptar medidas
que limiten o dificulten la importación, la empresa debe
valorar si es aconsejable dirigir sus esfuerzos a dicho mercado.
También hay otros indicadores que
interesa conocer antes de decidirse por un mercado determinado:
Renta per capita: es
un indicador de la capacidad adquisitiva de la población.
Ritmo de crecimiento eocnómico:
es muy diferente el interés de un mercado cuando su economía
se encuentra en fase expansiva que cuando está en recesión.
Imagen del nuestro país en el
país de destino: si nuestro país goza de
buena prensa e imagen esto puede facilitar la actividad exportadora.
Posibles ayudas a la exportación:
los gobiernos suelen conceder a países en vías
de desarrollo lineas de financiación preferente con las
que poder hacer frente al pago de sus importaciones. La existencia
de estas ayudas puede facilitar enormemente la exportación
a dichos países.
¿Dónde se puede obtener esta información?
Para realizar toda esta labor inicial de estudio y posterior selección
hay que obtener información detallada de los posibles países
candidatos. Esta información se puede obtener en:
Cámaras de comercio
Asociaciones gremiales
Asociaciones de empresas exportadoras
Organismos públicos de apoyo a
la exportación (p.e. el ICEX en
España)
Bancos y entidades financieras
Prensa, Internet y otras fuentes de información

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