Deterioro de su estructura financiera:
el endeudamiento bancario va ganando peso, mientras que los fondos
propios representan un porcentaje cada vez menor de su financiación
El crecimiento de las ventas se va ralentizando
y, además, viene acompañado de una menor rotación
del almacén y de un alargamiento del plazo de cobro de los
clientes (el incremento de estas dos partidas de activo conlleva
un creciente coste de financiación).
Por otra parte, este crecimiento de las ventas va ligado con un
deterioro del ratio "margen bruto / ventas":
las ventas van dejando cada vez un menor margen.
Los gastos también crecen significativamente
y producen un deterioro del ratio de eficiencia.
La carga financiera, por los motivos
antes indicado, va creciendo y va suponiendo
un porcentaje creciente de la cifra de ventas.
El menor margen bruto, el crecimiento de los gastos de explotación
y financieros determinan que el porcentaje
de las ventas que finalmente llega al BAI se vaya reduciendo
notablemente.
Esto se traduce en un deterioro progresivo
de los ratios de rentabilidad (ROA y ROE).