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El futuro es un contrato por el que se acuerda comprar o vender una acción a un precio fijado, en una fecha futura determinada.
El inversor puede contratar un futuro como comprador o como vendedor. En los mercados se negocian futuros sobre determinadas acciones (las de mayor contratación) y sobre índices.
Aunque los futuros tengan un vencimiento determinado, el inversor puede deshacer su posición en cualquier momento, realizando la operación contraria:
Cuando se contrata un futuro no hay que pagar nada, únicamente entregar una garantía que viene a oscilar entre el 15% y el 20% del precio del futuro. El precio del futuro se mueve en paralelo con el de la acción y responde a la siguiente fórmula:
Los futuros se utilizan, al igual que las opciones, para:
Por tanto, operar con futuros exige mucha precaución, por lo que sólo se recomienda a inversores expertos.
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