Incremento del riesgo de la empresa:
la carga financiera que tendrá que ir pagando será
mayor, por lo que si los ingresos no evolucionan correctamente,
la empresa puede tener problemas para atender estos pagos.
Derivado de este mayor riesgo, los
tipos de interés que exigan los bancos por la financiación
concedida irán aumentando, haciendo la carga
financiera aún más gravosa para la empresa.
Mayor será la dependencia
de la banca. Hay que recordar que las entidades financieras
suelen estar muy dispuestas a conceder créditos cuando
la empresa va bien, pero cuando ésta va mal (que
es precisamente cuando más necesidad suele tener
de esta financiación) las entidades financieras suelen
"desparecer".