Los Jardines o Guarderías Maternales. Consideraciones para su elección

Una gran cantidad de factores influyen en las familias para que se tome la decisión de enviar a niños y niñas, más temprano o más tarde, a una institución especializada en proporcionar la atención que requieren.

A partir de los 45 días, aproximadamente, hasta los 3 años de edad, la Guardería Maternal, el Jardín Maternal, el Jardín de Infantes, la Guardería Infantil, o cualquier otro nombre que adopte, se encargará de las necesidades “biopsicosociales” de los pequeños, con el fin de ayudarles en el desarrollo integral de su personalidad.

Cuando no se puede contar con la atención de hermanos mayores, abuelos, tíos, vecinos, etc. O, se cuenta con ellos pero se prefiere otra cosa. O cuando no se puede o no se estima conveniente la contratación de una persona específica para esta función, la familia decide la inscripción en estas instituciones.

El Jardín Maternal, al mismo tiempo que ofrece una solución práctica para las necesidades de, por ejemplo, la madre que trabaja, proporciona las condiciones ambientales, afectivas y de atención personal adecuadas para cada edad, y realiza actividades de extensión cultural a través de la organización de charlas, reuniones de padres, talleres y difusión de temas fundamentales relacionados con la salud, desarrollo de la personalidad, etc.

Es una etapa crucial en la vida infantil, por lo que los recursos materiales y humanos que proporcione la institución son elementos fundamentales para el logro de los fines propuestos.

El Jardín Maternal deberá tener características de “hogar”, idoneidad profesional en su personal docente y asistente, seguridad en las instalaciones y comodidad espacial suficiente para la práctica de ejercicios físicos y juegos.

La visita a estas instituciones puede conformar totalmente o no, en lo referente a condiciones físicas y edilicias, pero lo que no puede dar lugar a dudas es que el equipo humano que dirige y trabaja alrededor de los chicos debe estar bien integrado (con adecuado equilibrio de personas jóvenes y no tan jóvenes) y ser responsables de su delicada función social.

La atención de niños de meses y pocos años de edad requiere cuidado y atención permanentes, casi personalizada.

Se estima una relación de 5-7 niños por persona, hasta 1 año de edad, y de 10-12 niños por persona (o 15 con un asistente docente), en edades entre 2 y 3 años. Esta relación está basada en la necesidad de los niños de corta edad de tener un apoyo afectivo constante en las personas que lo rodean, y en las cotidianas complicaciones que suelen surgir por la actividad motriz constante que presentan, especialmente cuando comienzan a caminar.(2)

Una exigencia normal que atañe a la afectividad de los niños es que no se produzcan cambios frecuentes en el personal, ya que cualquier variación puede producir alteraciones importantes, especialmente en los bebés. Un personal estable y una metodología de atención sin variaciones permitirán un mejor desarrollo afectivo.

La visita a un Jardín Maternal es aconsejable hacerla durante la jornada de trabajo, para verificar la organización interna y los cuidados que se brindan durante el desarrollo de las funciones. Durante esta visita o en el desarrollo de la entrevista informativa, conviene comprobar los siguientes puntos:

Ambiente Físico del Edificio

Dimensiones de las distintas salas o salones.

Dimensiones y grado de seguridad de las instalaciones dedicadas a la recreación (patios, jardines, terrenos arbolados, etc.)

Ambiente Físico de la Sala

Conviene verificar:

La distribución de las cunas (o colchonetas) para el descanso.

La ventilación, iluminación, sistema de calefacción.

La higiene de la sala (pisos, paredes, puertas, etc), y de los materiales.

El aseo del mueble cambiador.

La decoración del ambiente.

El nivel de ruido proveniente del exterior, especialmente cuando se trata de bebés.

Materiales Didácticos y de Entretenimiento

Observar los libros, material audio-visual, posibilidad de proyección de videos, juguetes y juegos acordes a la edad.

¿Existen elementos didácticos que permitan ejercitar brazos y piernas?

¿Hay un cuaderno de clase que incluya las realizaciones personales del alumno, así como la transcripción de canciones, poemas, etc., que se utilicen en clase?

Comedor  y  Cocina

Constatar el estado de higiene del ambiente y la vajilla.

Solicitar información sobre la cantidad, tipo y frecuencia de las comidas que se ofrecen.

Baños

Observar el estado de higiene.

Consultar sobre cómo se realiza la adquisición de hábitos personales (lavado de dientes, de manos, aseo personal, etc.)

Actividades fuera de la Institución

Informarse sobre paseos, salidas grupales, etc. que se organizan y qué pasos se cumplen para evitar riesgos (personal acompañante, transporte contratado, lugares habituales visitados, etc).

¿Existen actividades extra-curriculares? Y si las hay, ¿tienen un pago adicional?

Información Administrativa e Institucional

En el caso de instituciones privadas, consulte el monto de la matrícula (si existe) y la cuota mensual, al igual que las posibles bonificaciones (por pago adelantado, pago anual, hermanos, convenios, etc).

Compruebe si existen gastos o cuotas adicionales por conceptos de materiales, paseos, fotocopias, tickets, salidas, meses de verano, etc.

¿Cómo se informa a la familia sobre cualquier tema institucional? ¿Hay un cuaderno de mensajes, viajero o de comunicados o se realiza por la página web?

¿Qué disposiciones o previsiones existen ante cualquier emergencia médica y cómo se procede ante un accidente?

¿Qué requisitos son necesarios para la inscripción (vacunas, fotos, documentos, pagos, etc.)?

¿Cómo es el servicio de transporte escolar? ¿Depende de la institución o es independiente?

Dejar un niño o niña de meses a pocos años de edad en una institución especializada es algo que produce, en uno o ambos padres, una sensación de desprendimiento y, a veces, un sentimiento de culpa, sin importar cuántas buenas razones se tengan para proceder así.

La selección de un Jardín Maternal, aparte de las posibilidades económicas que se tengan, debe corresponder a una evaluación muy responsable de lo que se ofrece para, en cierta forma, no sentir la sensación de abandono hacia sus hijos que algunos padres y madres experimentan, y a un seguimiento constante del nivel de calidad y servicios prometidos por la institución.

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Conoce al autor

Hugo Valanzano Falero

Docente universitario. Licenciado en Biblioteconomía. Docente de Inglés Técnico. Postgrado en docencia universitaria.

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