El CyberBULLYING o CyberACOSO

El acceso a la tecnología que desde su inicio estaba dirigido para uso de los adultos, llega en el siglo XXI a manos de los menores, aumentando el uso de teléfonos móviles o celulares y sus aplicaciones (cámaras, grabadoras, acceso a Internet, etc.) que, en muchas ocasiones,  se comunican con identidades anónimas o falsas.

Este tipo de comunicación que incluye hostigamiento es conocido a nivel mundial como Ciberbullying o Ciberacoso y es una nueva forma de agredir psicológicamente a una persona, usando un teléfono, una videocámara o un sitio WEB.

El origen de este tipo de acoso es un evento que se inicia entre iguales en el contexto escolar, sin la intervención de la tecnología, pero que evoluciona ante temas como venganzas o represalias utilizando la tecnología para aumentar la hostilidad en forma directa o compartirla con otros si se difunde en las redes sociales.

Según las conclusiones del 1er Congreso de Transformación Educativa realizado en la Facultad de Estudios Superiores de la Universidad Autónoma Nacional de México, en junio 2013, se pueden identificar las características del acoso interpersonal por medios telemáticos, según los siguientes puntos:

  1. Es una conducta agresiva, que implica acciones negativas, no deseadas ni provocadas por la víctima.
  2. Las agresiones en línea se reiteran de forma indefinida, sin control del agresor ni de la víctima.
  3. Evidencia un desequilibrio de poder “determinado por las habilidades digitales del agresor” donde el contenido y difusión están en proporción de la pericia del mismo, dejando en situación indefensa a la víctima.
  4. Se posibilita el anonimato del agresor, máxime si éste creó un perfil falso, una cuenta de correo anónima o robó la identidad de otro usuario, además que los servidores no permiten su localización de forma directa.

Con respecto a las formas de agresión en las redes sociales, se destacan las siguientes características:

  • Acoso: los agresores mal intencionados persiguen a la víctima por diversos medios electrónicos, amenazan, hostigan o corren rumores negativos.
  • Exhibición: los secretos y confidencialidad de la víctima se revelan en la red, de forma mordaz, hiriente, anónima, incluso por sus propios amigos por medio de una cuenta con un perfil anónimo o ficticio, creado ex-profeso.
  • Denigración: la imagen social de la víctima es deteriorada, ridiculizada, deshonrada por medio de vídeos, fotomontajes o comentarios negativos.
  • Descalificación: promoviendo votaciones entre los afiliados a una página, un blog, un foro, un chat donde se emitan juicios negativos o desmereciendo logros, características físicas, personales o cualidades.
  • Exaltación negativa: se lleva a la víctima al enojo extremo y permanente, al ser mostrada información comprometedora o tergiversada, al invadir su perfil o correo.
  • Suplantación: la identidad de la víctima es sustituida por un agresor, utilizando su nombre o su perfil, con sus fotografías o vídeos, que son alteradas por medio de edición y fotomontaje.

El uso de las nuevas tecnologías puede ser de forma productiva o destructiva, positiva o negativa, culta o vulgar. En el caso de las agresiones o el acoso en las redes sociales, se realizan utilizando los medios tecnológicos a través de:

  • Mensajes instantáneos: textos breves, obscenos, denigrantes, enviados a celular y correo.
  • Correo electrónico: envió de mensajes amedrentando e intimidando a la víctima; el agresor usa una cuenta fantasma o anónima, puede incluir vídeos, presentaciones o enlaces con información que afecta negativamente a la persona.
  • Red social: se publica a través de un perfil falso información, comentarios destinados a la víctima, para humillar, difamar, asignar apodos, etiquetar y votar su persona siempre en sentido negativo.
  • Chats: se impide que en una conversación en línea, la victima participe o comente, pero presencia cómo publican comentarios denigrantes de ella.
  • Juego en línea: los espectadores del juego se burlan de la pericia, desempeño y record de juego logrado por la victima, incluso pueden intervenir para eliminar a personajes de un mismo jugador.
  • Sitios de video: se publican en la red vídeos ridiculizando o exhibiendo secretos, inventando infamias o exhibiendo fotografías comprometedoras o indiscretas de la víctima.
  • Cámara web: el agresor puede persuadir o inducir a la víctima a través de la seducción, intimidación y acoso para mostrarse desinhibida o desnuda ante la cámara, acciones que son videograbadas y publicadas en la red, ocasionando daño a la víctima.
  • Teléfono celular: el agresor realiza llamadas humillando, agrediendo e insultando a la persona que elige como víctima, envía mensajes cortos (SMS), toma fotos, graba escenas denigrantes que posteriormente distribuye entre los amigos, familiares o compañeros de la víctima, con intensión de perjudicarle y dañarla socialmente.
  • Blog u observatorios: los cuales son creados específicamente para que estén a disposición de los cibernautas, donde pueden consultar desde notas periodísticas, trabajos diversos sobre el tema de violencia, por ejemplo “La Mirada del Joking” se hizo en memoria del niño español que se suicidó a consecuencia del abuso sistemático de sus compañeros. Otras opciones son la página “La jaula”, donde los jóvenes buscan la sección de su escuela y escriben desde felicitaciones hasta agravios contra compañeros y docentes; “YouTube”, donde se suben vídeos que ocasionan daño moral a quienes ahí aparecen. (18)

El término bullying, literalmente traducido como "intimidación", es la denominación que se le dio a este fenómeno en los Estados Unidos e Inglaterra, donde las investigaciones académicas sobre el tema se iniciaron en los años 70

Se refiere a un maltrato psicológico, verbal o físico  producido entre escolares, pre-adolescentes y adolescentes, de forma reiterada a lo largo de un tiempo determinado. El objetivo mayoritario del bullying es el de someter y asustar a las víctimas.

Hay diferentes tipos de acoso escolar, a veces puede darse uno de forma aislada pero en la mayoría de los casos una misma persona es víctima de varios tipos de acoso escolar.

Hay varias clasificaciones:

  • Físico: mordiscos, empujones, agresiones con objetos, pegar puñetazos, etc. Se da con más frecuencia en Primaria que en el nivel de Secundaria.
  • Verbal: Poner apodos, insultos, menosprecios en público, resaltar defectos físicos, usar el teléfono móvil o celular para intimidar a la víctima, sacarle fotos mientras se le pega y ponerlas en Internet, etc. Es el más habitual, especialmente en el nivel de Secundaria.
  • Psicológico: atacan la autoestima del individuo y fomentan su sensación de temor.
  • Social: pretende aislar al escolar o joven del resto del grupo y compañeros.

El "bullying"  implica la repetición continuada de agresiones y burlas para aislar a la víctima y hacerla sentir mal consigo misma.

Suele estar provocado por un alumno o una alumna que se apoya en un grupo contra la víctima que se encuentra en inferioridad de condiciones e indefensa. En la mayoría de los casos es una persona que acaba quedándose sola o que los amigos/conocidos no suelen hacer nada ante las agresiones que sufre por miedo a que les ocurra lo mismo.

Como suele suceder con los acosos, éste se mantiene por la pasividad y la ignorancia de las personas que rodean tanto a la víctima como a los agresores.

En el acoso escolar  las personas que observando los acosos y la violencia hacia las víctimas no hacen nada se da una falta de sensibilidad y solidaridad, y no se dan cuenta que hoy es otro el acosado pero mañana pueden ser ellos.

El creciente fenómeno de hostigamiento escolar dentro de Internet, según la publicación de UNICEF “Violencia escolar en América Latina y el Caribe”,  tiene su base en "el manejo del internet por parte de los niños, niñas y adolescentes actuando en un completo universo donde no cabe la autoridad, ni hay reglas que cuiden al respeto por los derechos de las demás personas". El documento menciona que el castigo corporal en las escuelas muestra una tendencia decreciente, mientras que el maltrato emocional (violencia psicológica) va en aumento. (19)

Estamos ante un caso de ciberbullying cuando un o una menor atormenta, amenaza, hostiga, avergüenza, insulta, humilla o molesta a otro/a mediante Internet, teléfonos móviles, consolas de juegos u otras tecnologías telemáticas.

El anonimato o el uso de falsa identificación, la no percepción directa e inmediata del daño causado y la adopción de roles imaginarios en la Red convierten al ciberbullying en un grave problema.

Las formas que adopta son muy variadas y algunos ejemplos concretos podrían ser los siguientes:

  • Colgar o publicar en Internet una imagen comprometida (real o efectuada mediante fotomontajes) datos delicados, cosas que pueden perjudicar o avergonzar a la víctima y publicarlo para ser visto por su entorno social.
  • Dar de alta, con foto incluida, a la víctima en un sitio  web donde se trata de votar a la persona más fea, a la menos inteligente, etc. y sumarle puntos o votos para que aparezca en los primeros lugares.
  • Crear un perfil o espacio falso en nombre de la víctima, en redes sociales o foros, donde se escriban a modo de confesiones en primera persona determinados acontecimientos personales.
  • Dejar comentarios ofensivos en foros o participar agresivamente en chats haciéndose pasar por la víctima de manera que las reacciones vayan posteriormente dirigidas a quien ha sufrido la usurpación de personalidad.
  • Dando de alta la dirección de correo electrónico en determinados sitios para que luego sea víctima de spam, o contactos con desconocidos…
  • Usurpar su clave de correo electrónico para, además de cambiarla de forma que su legítimo propietario no lo pueda consultar, leer los mensajes que a su buzón le llegan, violando su intimidad.
  • Provocar a la víctima en servicios web que cuentan con una persona responsable de vigilar o moderar lo que allí pasa (chats, juegos online, comunidades virtuales…) para conseguir una reacción violenta que, una vez denunciada o evidenciada, le suponga la exclusión de quien realmente venía siendo la víctima.
  • Hacer circular rumores sobre un comportamiento reprochable, ofensivo o desleal, de forma que sean otros quienes, sin poner en duda lo que leen, ejerzan sus propias formas de represalia o acoso.
  • Enviar mensajes amenazantes por e-mail o SMS, perseguir y acechar a la víctima en los lugares de Internet en los se relaciona de manera habitual provocándole una sensación de presión y sufrimiento.

Los niños y las niñas que sufren acoso por sus propios compañeros y compañeras durante la jornada escolar también tienen que sufrir la situación fuera de las aulas.

Internet no es el origen de esta agresión, el ciberbullying viene generalmente acompañado y precedido de un acoso en el ámbito escolar. El temor de los escolares a la incomprensión por parte de las familias y la idea de que ni estos ni la institución educativa pueden hacer nada para arreglar la situación son los mayores problemas.

Desde el punto de vista de los adultos, es esencial identificar a las víctimas y hablar con ellas, hacerles entender que este problema es también un problema que les concierne. En el centro educativo las discusiones grupales sobre el tema, el debate abierto y establecer unas pautas claras de actuación, son de gran ayuda.

Los violentos de la institución y las alumnas malintencionadas han existido desde siempre, pero la tecnología les ha ofrecido una nueva plataforma para actuar. Los insultos,  ya sean reales o virtuales, pueden tener graves consecuencias emocionales en escolares y adolescentes.

No siempre es fácil saber cómo y cuándo intervenir en calidad de familiares o educadores. Los niños y niñas tienden a utilizar la tecnología de una forma diferente a la de los adultos. Los escolares actuales empiezan a jugar a juegos virtuales y a enviarse mensajes  con sus teléfonos móviles o celulares desde muy temprana edad y la mayoría de los adolescentes disponen de teléfonos inteligentes que los mantienen conectados constantemente a Internet. Muchos están conectados a Facebook, Twitter, Instagram, etc y participan en chats o se envían mensajes de texto y fotos durante todo el día.

El envío de un correo electrónico o dejar un mensaje de voz en un contestador telefónico les puede resultar de lo más anticuado y pasado de moda. 

El ciberacoso escolar también puede ocurrir de forma accidental y sin mala intención. El carácter impersonal de los mensajes de texto, los mensajes instantáneos y los correos electrónicos pueden dificultar la identificación del tono de quien los escribe: un chiste para una persona puede ser un insulto devastador para otra.

La psicóloga uruguaya y especialista en bullying Silvana Giachero, Directora de SG Consultoría RRHH y con gran experiencia clínica en el área laboral de Gestión Humana, afirma que el ciberbullying es la manifestación del maltrato escolar en las redes. Cuando ya llega a las redes es porque hemos fallado, no hemos podido ver los síntomas.

La difusión a través de sitios como Facebook o Twitter de insultos, información falsa, fotos o vídeos que tengan el objetivo de humillar a una persona son algunas formas en que se puede manifestar este fenómeno. 

La institución educativa tiene que tomar medidas contra los chicos que están haciendo bullying para ver qué está pasando y hacer un diagnóstico del grupo", informa la psicóloga Ana Barrios Musto

El problema es que hay un vacío legal. “¿Hasta dónde la institución puede intervenir?” En el caso que un estudiante agreda a un compañero a través de las redes sociales y la institución decida castigarlo con días de sanción, la familia del hostigador puede recurrir la medida. Y contra el argumento de que la agresión no ocurrió en el centro educativo, no hay defensa posible. (20)

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Conoce al autor

Hugo Valanzano Falero

Docente universitario. Licenciado en Biblioteconomía. Docente de Inglés Técnico. Postgrado en docencia universitaria.

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