Introducción

Generalmente cuando, por alguna circunstancia, tenemos la necesidad de hablar en público, nos ponemos nerviosos, e inclusive, llegamos a dudar de nuestras capacidades para hacerlo, en algún momento pensamos que posiblemente no conocemos lo suficiente sobre el tema y que alguien nos puede preguntar algo que quizá no podamos responder; o que la voz nos va a temblar y que no se nos va a escuchar; probablemente pensemos que la audiencia nos va a criticar nuestra forma de caminar, de vestirnos, de pararnos; pensaremos también que la gente nos mirará directamente a los ojos y que eso nos va a intimidar; puede ser que las manos nos empiecen a sudar como si tuviéramos una llave de agua abierta; que no sepamos utilizar correctamente las herramientas didácticas; o simple y llanamente que no sabremos que decir en tanto tiempo, dependiendo del que tengamos destinado.

Todas estas dudas son muy comunes, es difícil pensar que existe una sola persona en este mundo que no se ponga nervioso cuando sepa que tiene que hablar en público, no importando si es para dos o mil personas, el efecto es el mismo. Pero esta situación, en la mayoría de las ocasiones, es inevitable, independientemente de  a que nos dediquemos, o nuestra edad, llegará el momento en que tendremos que enfrentarnos a esta circunstancia.

Por tal motivo, es necesario que sepamos que existen maneras, no de evitar el nerviosismo, pero si de dominarlo, técnicas que nos permitan hablar en público sin que demostremos lo nerviosos que estamos, inclusive, sacar provecho de ciertos momentos que se puedan presentar a la hora  de estar exponiendo un tema.

A través de las lecciones podrás conocer no solo técnicas, sino casos reales con los cuales te sientas identificado y en los que podrás observar la solución o la conducta que se estableció para salir avante.

Aprenderás cómo actuar ante ciertas situaciones que en el transcurso de una exposición, conferencia o plática se presentan, es decir, como controlar al auditorio.

La voz es parte fundamental para lograr proyectar las ideas o emociones, y también nos sirve para captar la atención de los escuchas, así es que repasaremos algunos ejercicios para aprender a manejar los tonos, la fuerza y el volumen.

El cuerpo es una herramienta que permite que, no solo a través de la expresión corporal captemos la atención del auditorio, sino que seamos congruentes entre lo que decimos y lo que expresamos, así es que mencionaré algunas técnicas para lograrlo.

Dos elementos que no podemos olvidar para sentirnos seguros al hablar en público son: el tema del cual se hablará y las herramientas didácticas. Es vital que, aparte de dominar el tema, sin  aprenderlo de memoria (creyendo que de esa manera evitaras equivocarte o sentir que en algún momento alguien te va a preguntar algo que no sabes y que si lo memorizas podrás responder acertadamente) es aprender a interactuar con el auditorio, lograr que asocien el tema con experiencias personales o momentos cotidianos, de esta manera lograras aprendizajes significativos; de igual manera, reconocerás diversas herramientas didácticas y podrás decidir cual o cuales son las que te proporcionen un mejor resultado para  lograr una mayor comprensión y sabrás como utilizarlas eficazmente.

Veremos algunos ejercicios para practicar en casa, son muy sencillos y no requieren ni de material ni de lugares especiales. Y por ultimo, no olvides que la imagen es importante para sentirnos y proyectar esta seguridad. 

Espero que este curso sea de gran utilidad. 

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Conoce al autor

RUANDA NADEZLEDA LEYVA NOVELO

Licenciada en Administración Educativa, Maestra en Artes Escénicas

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