Introducción

Nosotros y el espejo

¿Cómo nos vemos en el espejo al levantarnos cada mañana?

¡Tristes!, ¡alegres!, ¡indiferentes!, ¡molestos!; o de muchas otras formas. El punto es que a quien refleja el espejo es a nosotros mismos. Y esa es la primera señal que nos indica que cada día de la vida, se debe vivir a plenitud.

Si cada quien se ve triste, indiferente o con enojo, tiene la oportunidad de cambiar. Si se ve alegre, tiene la oportunidad de mantenerse. En todo caso, la decisión es individual, es de cada ser humano.

Vivimos en un mundo complejo y caótico. Las crisis son más agudas y profundas y en un entorno así, la tentación es a sucumbir, a derrotarse, a no hacer nada, porque lo contrario, creemos, es inútil. Y esa es la creencia que guía, actualmente, nuestras acciones.

Ciertamente, nunca como en los días presentes, tan oscuros; se ha visto una mayor necesidad para ser dignos de una mejor vida. Y para lograrlo, cada ser humano tiene la potestad de tomar una decisión: motivarse para vivir y ser feliz. 

De hecho, es en las crisis donde surge el mejor rostro de cada uno de nosotros, pero se vuelve imprescindible tener el valor de mirarnos al espejo y procurar conscientemente, impulsar los cambios necesarios para percibirlo.

La vida es cíclica. Momentos estamos abajo, otros arriba. Instantes sonreímos, y otros lloramos. Lo cierto es que en todo momento, debemos descubrir quiénes somos y a partir de dicho descubrimiento, esforzarnos por ser personas realizadas y enfocarnos a hacer actividades que superen nuestras expectativas de vida.

Constantemente, debemos hacer esfuerzos por vernos y sentirnos diferentes, realmente somos seres singulares, únicos y por dicho motivo, no debemos esforzarnos por parecer semejante a los demás. Ni siquiera debemos aspirar, a lo que aspiran los demás. Cada quien debe buscar su diferencia y luchar por ser quien debe ser, nadie más.

Y en este sendero, no  se debe olvidar que somos seres sociales, en consecuencia, debemos ser lo que debemos ser, para otros. Se trata, de hacer nuestro mejor esfuerzo por ser lo que debemos ser, y en ese esfuerzo dejar un legado que inspire, fortalezca e instruya a los demás.

Debemos vernos en el espejo, aceptarnos como somos y cambiar lo que debemos cambiar. Buscar ser diferentes y esforzarnos por lo que deseamos lograr. Así, el espejo nos devolverá una imagen diferente relacionada con nuestras propias aspiraciones.

 

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Conoce al autor

Mauricio Alfredo Paz Manzano

Lic. en Admón. de Empresas

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