Consejos prácticos para motivarse y realizarse XVI

Consejo No. 16: “Crea en algo o en alguien superior”

La vida es cíclica y nos enseña a cada vuelta nuestra impotencia. Y hemos mencionado que somos seres unidos a un todo, que es energía viva. Significa que debemos tener respeto por esa energía, que para muchas personas proviene de algo o alguien superior. Llámele Dios, Universo, o como usted desee, pero crea y únase fuertemente a él. Los estudios cuánticos, cada vez más, revelan la relación directa entre el Universo y el cerebro humano. De ahí que somos lo que sentimos, pensamos y hacemos en estrecha comunión con la energía del todo, del Universo.

La historia del Alpinista(14) conduce a una reflexión importante que deriva en la necesidad de solicitar un apoyo espiritual, valioso en ocasiones para sobrevivir y la mayor de las veces para vivir con dignidad.

"Cuentan que un alpinista, desesperado por conquistar el Aconcagua inició su travesía después de años de preparación, pero quería la gloria para él solo, por lo tanto subió sin compañeros.

Empezó a subir y se le fue haciendo tarde, y más tarde, y no se preparó para acampar, sino que decidió seguir subiendo decidido a llegar a la cima, le oscureció. La noche cayó con gran pesadez en la altura de la montaña, ya no se podía ver absolutamente nada. Todo era negro, cero visibilidad, no había luna y las estrellas estaban cubiertas por las nubes. Subiendo por un acantilado, a sólo 100 metros de la cima, se resbaló y se desplomó por los aires... caía a una velocidad vertiginosa, sólo podía ver veloces manchas más oscuras que pasaban en la misma oscuridad y la terrible sensación de ser succionado por la gravedad.

Seguía cayendo... y en esos angustiantes momentos, le pasaron por su mente todos sus gratos y no tan gratos momentos de la vida, él pensaba que iba a morir, sin embargo, de repente sintió un tirón muy fuerte que casi lo parte en dos... Sí, como todo alpinista experimentado, había clavado estacas de seguridad con candados a una larguísima soga que lo amarraba de la cintura.  En esos momentos de quietud, suspendido por los aires, no le quedo más que gritar: "AYÚDAME DIOS MÍO..."  De repente una voz grave y profunda de los cielos le contestó:

  • ¿QUÉ QUIERES QUE HAGA? ¡Sálvame Dios mío!

  • ¿REALMENTE CREES QUE TE PUEDA SALVAR?

  • ¡POR SUPUESTO SEÑOR!

  • ¡ENTONCES CORTA LA CUERDA QUE TE SOSTIENE!...

Hubo un momento de silencio y quietud. El hombre se aferró más a la cuerda y reflexionó...

Cuenta el equipo de rescate que al otro día encontraron colgado a un alpinista congelado, muerto, agarrado con fuerza, con las manos a una cuerda...

… ¡A dos metros del suelo!...


(14) Autor anónimo

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Conoce al autor

Mauricio Alfredo Paz Manzano

Lic. en Admón. de Empresas

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