Consejos prácticos para motivarse y realizarse XIV

Consejo No. 14: “Sea humilde y aprenda a ser mejor persona”

La palabra humildad proviene del latín humus que significa tierra. En ese sentido, en el aspecto simbólico humildes eran los que vivían en la tierra, lo que indica que existían otros seres que vivían arriba, es decir, en el cielo, el Olimpo: los dioses. También el término humildad representa a los que se arrodillaban ante otros, indicando sumisión. El ser humilde, religiosamente, es considerado como significativo porque es la persona la que se arrodilla ante Dios. Somos sumisos porque reconocemos la superioridad de Dios.

Ya en nuestros tiempos, el concepto tiene un significado enorme para las relaciones humanas y se interpreta cuando las personas no se endiosan, no se envilecen, no se vuelven egoístas ni ególatras, por tanto no humillan a los demás, pero tampoco se humillan ante otros porque se reconocen como seres de gran valía.

En la medida de que se alcanza la humildad, el ser humano se potencia a aceptarse tal como es y a aceptar a los demás, tal como son. Además, se forma en fortalecer su capacidad para aceptar la crítica y cambiar en lo que deba cambiar; pero no en todo, porque si no estaba conduciéndose del todo por un camino inadecuado Y es muy difícil que el ser humano sea enteramente malo.

La humildad al permitir que las personas se acepten como son y cambien para ser mejores personas a través de la crítica que reciben, implica que se han formado también en la sencillez y en el buen trato hacia los demás. Lo que les impide elevarse por sobre ellos para mal tratarlos.

Y si se postran es ante el conocimiento, porque éste  es inmenso y la capacidad del ser humano limitada para saberlo todo. De ahí, que las personas humildes sean apologistas del aprender constante.

La mejor edad para aprender es la que cada uno tiene.

Siempre estaremos aprendiendo si vamos tras el conocimiento. Si reconocemos que somos ignorantes como Sócrates: “Solo sé que no se nada”. Y en esa persecución  del conocimiento debemos también comprender que siempre debemos formarnos en el buen trato hacia los demás.

Una medida de la humildad es que no existe nada de valor mayor que la persona humana y por ello, merece ser respetada.

“El secreto de la sabiduría, del poder y del conocimiento es la humildad”.

Ernest Hemingway

 

De hecho, de la humildad nutrida del buen trato, nace el liderazgo auténtico. Porque no se puede ser un gran líder sin que se persiga la integridad, la confianza, la valentía y el respeto; valores que provienen del buen trato, de la máxima: “Trata a los demás, como quieran que traten”.

Se enfatiza así pues, la predominancia de la persona humana por sobre todas las cosas. Y no se puede indicar que lo material no tenga su importancia para la vida; sin embargo, no es lo material lo que más vale sino  lo espiritual, la energía propia en relación con la energía de los demás, de la naturaleza y del universo.

San Francisco de Asís indico el valor al que se debe aspirar en relación con lo material, enfatizando que solo se requiere de lo indispensable no de lo superfluo ni de lo banal.

“Deseo poco, y lo poco que deseo, lo deseo poco”.

 

La persona humilde es compasiva y trata a los demás con amor

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Conoce al autor

Mauricio Alfredo Paz Manzano

Lic. en Admón. de Empresas

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