Consejos prácticos para motivarse y realizarse XI

Consejo No. 11: “No juzgue”

Cuando se comprende, ya no es necesario juzgar.

La palabra juzgar proviene del latín “iudicare” que significa “Dictar un veredicto”. Si es así, y en razón de que el veredicto sea justo, antes de juzgar se debe investigar todo lo que permita tener toda la información que permita alcanzar el conocimiento exacto de las situaciones que rodean a las personas y las inducen a realizar determinado tipo de acciones. Si se tiene y comprende  toda la información necesaria, las conclusiones llegan por sí solas.

Sin embargo, no en pocas ocasiones el ser humano es prejuicioso, es decir, emite juicios previos a la posesión de la mínima y necesaria  información de la situación o contexto que rodea a otras personas. En ese sentido, el juicio es erróneo, parcial  e injusto.

Ciertamente, en la vida, se debe tomar decisiones, y será la adopción de la más adecuada la que derivará en demostrar nuestra inteligencia. Y el sendero para ser inteligentes consiste en tomar la decisión que proteja la vida humana y todo lo que permita que esta sea digna.

Si no es necesario juzgar, proporcione orientación a las personas que lo requieran para que salgan avante en situaciones difíciles

En todo caso, una decisión es justa si considera los hechos, no a las personas, por eso la Diosa Themis lleva una venda, de ahí que la justicia sea ciega.

Así mismo, una decisión es justa si se abriga de los hechos reales que inducen los comportamientos de las personas. Concluyentemente, si hemos de juzgar que sea en función de la verdad y la justicia. Valores fundamentales para la vida y felicidad de los seres humanos, pero muy complejos de entender y alcanzar.

En ese sentido, y dado que somos seres falibles, en la vida lo mejor es evitar juzgar a los demás. No tenemos la solvencia moral y ética para hacerlo, máxime si se considera que, bajo las mismas circunstancias, cualquier persona puede hacer la misma acción o una idéntica.

No somos quienes debemos juzgar. No sabemos por lo que las personas pasan o han pasado. Cada quien tiene su propia historia y ésta tiene alegrías pero también tristezas. La vida en sí misma es comedia y tragedia y ésta última pesa mucho. Desencaja, asusta y ennegrece el horizonte de cualquiera. Y en ese momento es cuando cada quien debe aprender a auto juzgarse, antes de juzgar a los demás.

No emita  juicios. Observe y conozca en el silencio. Oriente cuando se le requiera. Y si debe tomar una decisión que sea en función de proteger la vida y dignidad de las personas.

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Conoce al autor

Mauricio Alfredo Paz Manzano

Lic. en Admón. de Empresas

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