Actitud positiva (I)

Actitud positiva siempre

Desde el nacimiento hasta la muerte, los seres humanos recibimos estímulos constantemente a través de los sentidos, y el resultado de ello son las emociones. Percibimos y sentimos. Así empezamos a conocer nuestra ubicación en el mundo.

Es decir, desde el inicio nos vemos influenciados por lo que nos rodea, naturaleza y sociedad; sociedad y naturaleza. En el pasado, la influencia más significativa era de la naturaleza. El ser humano incluso, tenía una relación más cercana, directa con ésta última. Tanta era esa interacción, que nos sentíamos parte de ella. 

En el presente, es diferente. El progreso social desmedido ha menoscabado a la naturaleza. Por eso, lo que más nos condiciona, hoy por hoy, es el influjo de las relaciones sociales y éstas, en un entorno egoísta, insensible y acelerado, aplastan los sueños, aspiraciones y la vida misma.

Ante tal avasallamiento, el ser humano ha perdido su esencia. Se vive por vivir. Sin sueños, sin aspiraciones ni propósitos. Respiramos al vaivén de lazos sociales manipuladores. Y en ese sentido, ante tales estímulos las emociones que prevalecen en nosotros son negativas. Lo son porque tienden a relacionarse congruentemente, así si una persona está triste, tiende a ser pasiva, negativa, lenta, permanece a la defensiva, incluso llega al enojo y hasta la agresividad, dibujándose en el espejo, un rostro patético.

Las emociones unidas forman los estados de ánimo: positivo o negativo. Y dependiendo de ellos, así actuamos. Y ese es el concepto de Actitud: “Predisposición a la acción”. Y podemos estar dispuestos o indispuestos, pero en ambos casos entramos en acción. Así nuestras emociones son positivas, el estado de ánimo es positivo y nuestras acciones son positivas. Por ello, si una persona es optimista, también será positiva, alegre, dinámica, cooperadora, tomará la iniciativa y se relacionará de forma adecuada con los demás. Por el contrario, si nuestras emociones son negativas, el estado de ánimo será negativo y nuestras acciones serán negativas. Y es muy cierto que en los días actuales, vivimos bajo un entorno tremendamente negativo que nos manipula volviéndonos insensibles ante lo que nos pasa e indiferentes ante las adversidades de los demás.

En consecuencia, el ser humano debe hacer un cambio actitudinal, siempre. Para reaccionar y potenciarse a vivir una vida diferente y plena. Y este cambio viene desde adentro, desde el alma de cada quien, y con ello, el entorno caótico que nos rodea, termina por detener su influencia e incluso finaliza cambiando.

La actitud positiva se observa en cada persona cuando toma una posición altiva (no hundida), mira hacia el horizonte (no hacia abajo), se relaciona en buena lid con  los demás y sus ojos revelan y trasmiten con firmeza decisión (no tristeza ni angustia, ni desesperación).

Esto se observa con claridad, en la escena de la película “Spirit”, cuando el caballito es apresado por los soldados y conducido al tren, donde por acontecimientos previos revela una actitud de derrota y cómo en el transcurso del viaje, cambia hacia una actitud de triunfo.

 

Al inicio, la actitud de derrota es reflejada con la posición cabizbaja y mirada hacia abajo. Y al final de la canción, la actitud es contraria, “positiva y de triunfo” y se refleja con una posición erguida y una mirada decidida y dirigida hacia el horizonte añorado.

 

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Conoce al autor

Mauricio Alfredo Paz Manzano

Lic. en Admón. de Empresas

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