Vamos a relajarnos

A descansar

Ahora que ya estamos en nuestra posición preferida, cerramos suavemente los ojos y realizamos unas cuantas respiraciones lentas y profundas, tres o cuatro. Cuando terminemos, volvemos a nuestra respiración normal, y vamos a percibir nuestro cuerpo con los ojos cerrados, vamos a recorrer con nuestra imaginación todo nuestro cuerpo, empezando por la cabeza y terminando por los pies. 

Yo te dirijo

Vas a inspirar y mientras expiras pones atención en tu cabeza, en tu cráneo, siente las palpitaciones de tu cráneo, su calor, siente tu cuero cabelludo, y le pides mentalmente que se relaje, que se tranquilice, así es… muy bien… imagina tu rostro, tus cejas, la piel que cubre tu rostro, los músculos de alrededor de tus ojos, y le pides a esos músculos que se relajen, muy bien…siente los pómulos, los labios, siente los músculos de alrededor de tus labios, y pídeles que se relajen, siente y visualiza tu mandíbula, y suéltala, abriendo un poco los labios, y mentalmente le pides a tu mandíbula  que se relaje, así es… muy bien. Visualiza y siente tu cuello, apreciando los músculos de tu cuello, ¡relájalos! Nota tus hombros, siéntelos, y ordénales que se relajen, nota como se van soltando, como tu cuerpo se va quedando flojo, cada vez más flojo. Piensa ahora en tus brazos, tus antebrazos, siéntelos las muñecas, las manos, visualízalos y ordena que se relajen, así es…. muy bien. Siente tu espalda, los músculos que cubren tu espalda, pídeles que se relajen, que se tranquilicen, siente como se van relajando con cada expiración. Siente ahora tu pecho, la piel que cubre tu pecho, siente su calor, y pídele que se calme, que se tranquilice. Continua bajando por tu vientre y mientras que permaneces inspirando y expirando ordena que se relaje, relax, relax, relax, así es, muy bien..tus glúteos, relax, visualiza y relaja tus muslos, la parte trasera de los muslos, las piernas, las pantorrillas, los tobillos, muy bien…lo estás haciendo muy bien…ahora estas llegando a los pies, suéltalos, relájalos, los talones, pídeles mentalmente que se relajen..así es muy bien…Continua respirando a tu ritmo, suavemente, notarás que tu respiración es ahora mucho más profunda, mucho más serena que al principio.

Continua así durante unos minutos más. Centrado en tu respiración tranquila, relajada, en tu cuerpo. Y cuando estés listo, ves moviendo un poco los pies, abre y cierra las manos suavemente, mueve el cuello de un lado a otro despacio, sin forzar, estira tus brazos, las piernas, estira tu cuerpo, haz unas cuantas respiraciones profundas y abre los ojos.  Ya puedes volver a tu rutina diaria. ¿Cómo te sientes?

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Hora de descanso

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Conoce al autor

Liana Acero de la Cuesta

Trainer EFT, Formadora y terapeuta Reiki Usui, Experto hipnosis rápida, escritora y artista plástica.

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