Respiración consciente

Un poco más difícil

Una de las cosas más importantes a la hora de meditar es la respiración. De la respiración depende que fluya correctamente la energía dentro de nosotros, limpiando y purificando nuestro cuerpo físico, nuestra mente y emociones. Esta meditación de hoy, va a consistir en respirar, como en los dos ejercicios anteriores, pero esta vez, vamos a inspirar, a retener el aire y a expirarlo durante cuatro tiempos. Es decir, cuatro por inspiración, cuatro durante la retención y los últimos cuatro durante la expiración. Comenzamos: Inspiramos y contamos interiormente hasta cuatro turnos, 1, 2, 3, 4, lo hacemos despacio, retenemos el aire, 1, 2, 3, 4, exhalamos 1, 2, 3, 4, turnos, y volvemos a inhalar otros cuatro turnos y a exhalar otros cuatro turnos. Nos colocamos en una posición cómoda, en nuestra habitación preferida para meditar, ya preparado nuestro entorno y comenzamos. Durante la primera inhalación, vamos a tratar de imaginarnos que recogemos toda la negatividad, toda la basura, todo lo que sintamos que esta distorsionado dentro de nosotros, de nuestro cuerpo, de nuestra mente, toda la energía negativa, esa que no nos sirve para nada bueno. Al retener la respiración, la primera de ellas (durante unos cuatro turnos, si podemos, sino es así, lo haremos durante 3 o incluso dos), vamos a imaginar que esa energía la depositamos en el interior de nuestro corazón, donde se limpia y se purifica, y cuando exhalamos, también contando cuatro, esa energía limpia, la devolvemos al exterior y la entregamos transformada en positividad. Volvemos a realizar otra inspiración contando cuatro, retenemos el aire, y con nuestra imaginación visualizamos y pensamos que ese aire que hemos limpiado lo enviamos a todo el universo, irradiándolo de luz también haciéndolo durante cuatro turnos, y de nuevo exhalamos.

Esta respiración tenemos que realizarla durante unos tres minutos, o menos hasta que nos habituemos a ella y podemos ir aumentándola poco a poco hasta donde nos sintamos cómodos. No tenemos que forzarnos en ningún momento al realizarla, su uso tiene que ser agradable y no al contrario. Si no podemos retener el aire durante el mismo tiempo que al inhalar o al exhalar podemos realizarlo en la mitad de tiempo que estos. Por ejemplo, si al inhalar lo hacemos contando cuatro tiempos, podemos retener dos tiempos, y así hasta que vayamos aguantando más la retención, pero no pasa nada en absoluto si no conseguimos retener nunca los 4 tiempos, podemos hacerlo en menos tiempo y la meditación seguirá siendo efectiva. Cuando terminemos continuaremos respirando a nuestro ritmo durante unos minutos. Y siempre cuando nos levantemos de la silla o de la cama, lo haremos con cuidado y despacio, nunca de forma brusca.

nube

La armonía del cielo

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Conoce al autor

Liana Acero de la Cuesta

Trainer EFT, Formadora y terapeuta Reiki Usui, Experto hipnosis rápida, escritora y artista plástica.

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