| El precio es un aspecto fundamental
de la estrategia de marketing. El precio del producto afecta a su
imagen y a la percepción conjunta de la marca. Los consumidores
tienden a asociar precio y calidad, constituyendo por tanto el precio
un indicador de calidad para muchos clientes. De esta forma, un
bajo precio puede ser asociado a baja calidad y un precio alto a
buena calidad del producto.
Las empresas en la actualidad suelen comercializar una gama completa
de productos a muy distintos grupos poblacionales. En la actualidad
es frecuente que un mismo producto tenga diferentes precios
en función del comprador, del momento en que se compra
o de múltiples aspectos relacionados con la zona de venta
y las circunstancias de la venta.
Por ejemplo el mismo asiento en un avión puede ser vendido
a distinto precio a un ejecutivo poco sensible al precio, a un
estudiante, por ser ida y vuelta o dependiendo de donde se compró,
cómo se compró y las restricciones del billete.
Las propias estrategias competitivas hacen que muchas empresas
gestionen varias marcas de un tipo de producto con precios muy
distintos. Por ejemplo, una multinacional que fabrica papel higiénico
gestiona tres marcas con tres niveles de precios distintos. Una
marca con muy buena imagen y gran apoyo publicitario que se vende
muy cara y con gran margen, una marca de valor con un precio mucho
más barato y que posibilita comprar en mayores cantidades
para ahorrar y una marca muy barata para competir con proveedores
locales de menor precio.
Por tanto la gestión de los precios en una empresa internacional
suele ser una gestión de múltiples precios que es
preciso gestionar de forma conjunta. Es frecuente que un mismo
producto tenga múltiples precios en un mismo mercado e
igualmente distintos en los diferentes mercados.
Por ejemplo numerosas cadenas de supermercados tienen un pequeño
conjunto de productos de uso frecuente a muy bajo precio. Los
estudios demuestran que el consumidor recuerda pocos precios con
exactitud y que recuerda sobre todo ciertos productos de uso frecuente.
La cadena de supermercados por tanto, puede emplear ciertos productos
muy rebajados como productos gancho para atraer clientes. Estos
productos muy rebajados no les reportan ganancias, pero el consumidor
compra otros muchos que tienen un buen margen. Esto es lo que
algunos denominan "islas de pérdidas en océanos
de beneficios". En España la legislación prohibe
la venta a pérdidas o por debajo de coste. Pero nada impide
a las grandes cadenas comprar en grandes cantidades muy barato
y vender un producto sin margen, respetando la legislación
sobre defensa de la competencia.

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