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Hablando de feminimos y géneros: ¿Por qué se habla de género?¿Para qué sirve esta categoría?

¿Cuál es tu sexo? Sexo: Mujer/ Varón. Hembra/Varón. Mujer/Hombre. ¿Cuáles son las respuestas correctas? Y ahora, la pregunta inicial se cambia por ¿cuál es tu género? Género: Mujer/Hombre/Trans/Otros-Nobinarios

¿Para qué se cambia? ¿Tiene sentido?

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Nuestra sociedad occidental se ha construido en base a las diferencias sexuales. Esta afirmación lleva el énfasis a que, la humanidad se ha dividido en dos grandes grupos de personas en función de sus características sexuales.

Unas son las que tienen la posibilidad de albergar una criatura en su vientre, dotadas de óvulos y otros caracteres sexuales primarios y secundarios (femeninos).

Después está la otra parte, que son las que tienen los espermatozoides, pene y otros caracteres sexuales primarios y secundarios (masculinos).

Esta división dicotómica está hecha en base a la sexualidad, teniendo como punto de partida la reproducción, construyendo desde la idea de que somos una especie que se reproduce.

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La especie humana se caracterizan por su inteligencia, la bipedestación y otras particularidades que las definen como especie.

En otras especies animales a las que tiene unos caracteres sexuales que se han denominado femeninos, se las llama hembras, y a los que tienen caracteres sexuales que se han denominado masculinos se les llama machos

En los seres humanos, a las personas que tienen caracteres sexuales que se han definido como femeninos se las denominó mujeres, y a los que tienen caracteres sexuales masculinos se los denominó varones.

Por lo cual, ¿cuál es tu sexo? Femenino o masculino, mujer o varón. Si hablamos de perros o gatos si se podría decir hembra o macho.

Lo que no se tenía en cuenta es que hay personas que no tienen un sexo fisiológicamente diferenciado, intersexuales. Dentro de todo el espectro entre lo femenino y masculino. En otras sociedades, estas personas sí tienen una denominación como un tercer sexo, sí tienen un lugar social. De hecho, Anne Fausto Sterling escribió sobre los cinco sexos.

Cuando en la ciencia occidental se comenzó a conocer el ADN (genes XX, XXY y XY, que determinan los caracteres sexuales), también se empezaron a nombrar, ver mecanismos de acción, etc. de hormonas relacionadas con los caracteres sexuales, se estudiaron más los órganos sexuales (unos más que otros, aunque esto lo veremos en otro post). Y se vio que el ser de un sexo fisiológicamente de forma clara y precisa no era ni tan claro ni tan preciso para todas las personas.

Además, la ciencia médica y psicológica estaban desarrollando estudios sobre estas personas que al nacer tenía unos órganos sexuales indiferenciados, lo que llevaba a analizar el sistema endocrino relacionado, así como otras características fisiológicas que no cuadraban con lo que se esperaba. Así que se comenzó a estudiar qué pasaba en los cuerpos y en las vidas de estas personas.

John Money investigador especializado en campo de antropología, neuropsicología y psicología médica definió en 1955 el término “rol de género”, al ver que personas sin sexo definido biológicamente, habían tenido un desarrollo como mujeres o como hombres, según cómo se habían construido socialmente. Robert Stoller, psicoanalista, desarrolló estudios relacionados con la identidad sexual y llegó a la conclusión de que la identidad de género no estaba determinada por el sexo biológico. Stoller estableció la diferencia conceptual entre sexo y género, en su libro Sexo y Género (1968).

De forma que se empezó a analizar la interrelación sexo-género. En el campo de la sociología Ann Ockley relaciona el término sexo con las diferencias fisiológicas de las mujeres y los varones, y el término género con la construcción sociocultural de lo masculino (“el hombre”) y lo femenino (“la mujer”). Su planteamiento lo recoge en 1972 en Sex, Gender and Society. Y ya se empieza a hablar de sistema sexo-género. A finales de los años ochenta, Joan Scott publica su artículo: Género, una categoría útil para el análisis histórico, y abre todo un campo de reflexión en torno al género.  

Es decir, llega un momento en que se ve que las características fisiológicas relacionadas con el sexo no están directamente conectadas con la identidad sexual de las personas, con sus roles sociales como mujeres y hombres, según ellas se hayan definido. Pues había personas que teniendo caracteres sexuales indiferenciados se han desarrollado socialmente como mujeres, y otras como hombres.

Aunque esta idea de la construcción del género ya fue planteada por Simone de Beauvoir, aunque ella no hablaba de género, pero sí de construcción de “la mujer”.

De forma que, en el contexto social, se empezó a hablar de género. Como una parte de identidad. Pues somos construidas desde nuestra más tierna infancia como mujeres u hombres. 

Así ahora, ¿qué género somos? Sería responder a cómo nos identificamos socialmente, independientemente de nuestra fisiología. Porque se supone, se supone, se supone, que independientemente del sexo y el género que tengamos, tenemos iguales derechos y deberes ciudadanos.

El género, construcción social que se hace a partir del sexo. En los últimos 20 años se está poniendo en evidencia de forma contundente que el hecho de tener un sexo no determina de qué género eres, te sientes, te identificas. Que hay personas que no se identifican con ninguno de los dos géneros que hasta ahora se definen (mujeres y hombres). Que hay personas que en unas épocas se sienten más hombres y otras más mujeres. Otras tienen rasgos físicos conectados con lo masculino y gestos, expresiones, sentires, etc. que se han conectado con lo femenino.

¿Cuál es tu sexo?¿Cuál es tu género?

Según para lo que se quiera la información tendrá sentido pedir uno u otro dato. Pero, en los formularios, en documentos de identificación, etc., se pide el género porque como ciudadanas somos libres de identificarnos socialmente de una forma o de otra.

Yo puedo ser mujer y llamarme María en mis documentos, aunque tenga pene. O esto es lo que se pretende, porque esto es un camino que ahora se empieza a andar.

El género como categoría ha permitido más libertad, comprender los limitantes que se han construido artificialmente sobre nuestras características sexuales. Esta idea abre la puerta a la posibilidad de cambio. En estos momentos se está tratando salir de la dicotomía de género (sólo mujeres/hombres). Para tener una primera idea, os recomiendo visionar el vídeo que enlazo.

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  • Ana Valero Rey   Contactar con el Autor
    Experta en estudios de género y perspectiva feminista

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