Distribución
en planta. Tenemos que gestionar la
superficie de ventas. La primera decisión es que parte de la tienda
estará abierta al público y que parte corresponde a almacenes,
oficina u otros usos.
Por ejemplo, la cadena Taco
Bell aumentó sus ventas al dedicar menor superficie a las cocinas y más
espacio para mesas. Otro aspecto a considerar en la distribución en
planta es la circulación de los clientes. Decidimos si queremos que
los clientes realicen un recorrido corto o lo más largo posible. En
principio mientras más tiempo y más amplio sea el recorrido mayor es
la compra.
Muchos Hipermercados están
diseñados para que el cliente pase el mayor tiempo posible comprando.
Colocan por ejemplo los productos de compra frecuente como el pan al
final del Hipermercado. En la cadena de muebles Ikea entras por un
sitio y tienes que recorrer toda la tienda hasta salir. Actualmente
algunas cadenas se dirigen a los consumidores con muy poco tiempo de
compra y les facilitan el comprar con el mínimo recorrido.
Márgenes.
Gestión de precios. La primera consideración es que los precios
influyen en la imagen de los productos y de la tienda. Por ejemplo si
queremos dar a nuestra perfumería una imagen de exclusividad,
elegancia y lugar selecto, los productos de bajo precio pueden
deteriorar esa imagen. El consumidor suele asociar precio con calidad
de forma que un bajo precio puede asociarlo con una menor calidad.
Cuando gestionamos una
cadena de tiendas es frecuente que cada tienda tenga un nivel de
precios distinto Estos distintos niveles dependen de la demanda y la
competencia de la zona donde se sitúa cada tienda concreta.
Debemos realizar una gestión
conjunta de los precios. Es decir no se trata sólo de gestionar los
precios de los productos de forma individual y por separado sino
gestionar todos los precios como un conjunto.
Por ejemplo las
investigaciones descubrieron que los consumidores sólo recordaban el
precio de unos pocos productos. Muchos supermercados han adoptado la
estrategia que denominan “islas de pérdidas en océanos de
beneficios” que consiste en tener unos pocos productos de uso
frecuente a precio muy bajo y ampliamente publicitados. Pierden dinero
con unos pocos productos que utilizan como “productos gancho” para
atraer consumidores y lo ganan con todos los demás productos que
llenan los carros de los clientes. De esta forma tienen productos a
los que pierden dinero, otros con márgenes altos y otros muchos con
mayores márgenes.
Algunos países prohíben la
venta a perdidas es decir vender el producto por debajo del coste de
compra al fabricante, tal como establece la legislación Española.
Igualmente las leyes suelen prohibir mantener en pérdidas un
establecimiento de una cadena para eliminar competidores en una zona.
Número
de vendedores, selección y formación de vendedores.
La estrategia y el método de venta seleccionado nos determinarán en
gran medida el número de vendedores que necesitamos. De esta forma si
nuestro posicionamiento es el de una empresa que se diferencia por su
atención al cliente, trato esmerado, gran servicio, información al
consumidor necesitaremos mayor cantidad de vendedores. Por el
contrario si nuestra estrategia es ser el vendedor más barato de la
zona tendremos pocos vendedores.
Dependiendo del método o
sistema de ventas utilizado necesitaremos más o menos empleados. Si
utilizamos el método del autoservicio normalmente se requieren menos
empleados.