Sigo dibujando el pelo, que caerá sobre los hombros. Comienzo a borrar las líneas que ya no me hacen falta para guiarme. Al estar dibujadas suavemente, sin apretar el lápiz, no resulta difícil. Si me paso, vuelvo a marcar los rasgos.
Sigo dibujando el pelo, que caerá sobre los hombros.
Comienzo a borrar las líneas que ya no me hacen falta para guiarme.
Al estar dibujadas suavemente, sin apretar el lápiz, no resulta difícil.
Si me paso, vuelvo a marcar los rasgos.