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Tipos de personas que participan en una reunión

Un elemento que el moderador debe tener en cuenta, lo constituyen los distintos tipos de personas que existen en toda reunión. El moderador tiene la obligación de disciplinar al grupo y llevarlo poco a poco a que siga su objetivo. Cuenta con un tiempo determinado que no puede perder. Por lo tanto, hay que aprovecharlo dando la oportunidad para que todos participen sin perder su tiempo y el de los demás, equilibrando así la reunión.

A continuación se presenta una lista de posibles tipos de personas que se pueden encontrar en un grupo y algunas sugerencias sobre cómo tratarlos.

•  El que siempre pregunta . Siempre quiere hacerse notar o quiere hacer prevalecer lo que él opina, buscando el apoyo del grupo. El moderador debe con mucha energía desviar sus interrogantes al grupo, que sea el grupo quién le conteste, y no contestar las preguntas directamente o tomar partido.

•  El necio. Es el tipo que no entiende razones, no quiere aprender nada de los demás. El moderador puede hacerle ver y pedirle como un favor personal que de momento acepte el punto de vista de la mayoría, y que posteriormente habrá oportunidad para discutir lo de él.

•  El mudo voluntario. No participa porque se siente muy sobre el tema, entonces toma una actitud aburrida, se dedica a oír. También puede ocurrir que se sienta muy bajo el tema, entonces no se atreve a participar. El moderador debe instarle a participar, halagándole y diciéndole lo imprescindible que es para el grupo su contribución. Hay que despertar su interés haciéndole preguntas directas y sencillas sobre algo que él conoce. Cuando no hay probabilidad de motivarlo con una pregunta, entonces podemos explicar con palabras sencillas lo que creemos que él no entiende.

•  El silencioso tímido. Es un hombre que tiene ideas pero le cuesta o no se atreve a formularlas. En este caso, el moderador debe hacerle preguntas fáciles, debe procurar aumentar la confianza en sí mismo y atraer su atención sobre lo que diga de interesante.

•  El charlatán. Es el que habla todo el tiempo, saliéndose del tema de un modo cansador, su tema más interesante es él mismo. El moderador no debe dejarle lanzarse a una discusión ociosa, obrar como si no existiera y conceder la palabra a uno de sus compañeros. Además podemos interrogarle sobre el sentido exacto de su intervención, y también podemos dejarlo que se meta en un atolladero y que el grupo le ataque. Al finalizar la reunión, podemos encargarle a él que haga el resumen.

•  El distraído. Salta de un punto a otro, desvía a los demás de sus propósitos hablando de cualquier cosa en cualquier instante. El moderador no debe dejarlo divagar, interpelarlo con la ayuda de una pregunta fácil dirigida a él. La pregunta debe ser tomada de alguna opinión dada por el grupo y sobre ella, preguntarle qué opina.

•  El detallista. Es el individuo que se embrolla en los detalles más mínimos, no deja avanzar al grupo. El moderador debe tomarlo con humor y hacerle comprender que los detalles son significativos, pero no tanto. Que incluso se pueden tratar después de la reunión. Lo que interesa ahora es ponerse de acuerdo en las grandes líneas.

•  El gran tipo. Es el "siempre listo" del grupo, siempre quiere colaborar. Está seguro de sí y de su posición en el grupo. Está preparado a oír a los demás y dejarse convencer. El moderador debe apoyarse en él como una ayuda preciosa durante las reuniones. Hágale que realice sus aportes, tómele en cuenta y muéstrese agradecido de sus palabras.

•  El que cala profundo. Habla poco, pero cuando lo hace, es sólido, penetrante, va directamente al grano. Lo que le interesa es lo central del problema y ahí es donde él ataca. No pierde el tiempo en trivialidades. Para el moderador este tipo de personas resulta de gran utilidad para el grupo, no hay que dejar que los demás se sientan ni juzgados ni abatidos por él. Hacerlo hablar pero no presentarlo como una autoridad para que los otros miembros no sientan que dependen de él.

•  El que tiene buen humor. Posee la cualidad de hacer reír a los demás fácilmente, contagia con su optimismo. Este tipo de personalidades, bien guiadas, puede ser de gran ayuda al grupo para franquear los momentos de máxima ansia y hacer las reuniones más amenas y joviales.

•  El concreto. Es el de los hechos de la vida, apela a la experiencia vivida, a lo real. A veces sus ejemplos son de tipo hogareño, muy sencillos y simples. Para el moderador puede ser de gran ayuda en un grupo para hacerlo aterrizar, hay que darle esa oportunidad, pero teniendo cuidado de no quedarse en soluciones simplistas de casos particulares. Lo más recomendable es tratar de integrar lo técnico con lo práctico.

•  El positivo. Es el que encuentra siempre el lado bueno de las cosas y de las personas. A menudo defiende a los más débiles. Usa mucho el halago. El moderador también puede apoyarse en él en el transcurso de la reunión, pero a veces es necesario hacerle ver algunos aspectos negativos, no solo lo positivo.

•  El flojo. Se levanta antes de que termine la reunión y se escabulle. Siempre hace los mismo. Al abandonar el grupo antes que acabe la reunión, el flojo atrae con él una parte de la energía del grupo. Lo turba. Si algunos individuos van a marcharse antes del final de la discusión, sería bueno que se le informe al moderador para que tome las disposiciones apropiadas a las situaciones.

•  El gruñón. Si no se expresa verbalmente, se manifiesta mediante una conducta compulsiva. Se alza bruscamente, agita la cabeza con energía, mueve los ojos en señal de reprobación, golpea la mesa, etc., pero no se sabe exactamente lo que quiere o piensa. A la larga es fatigoso. La mejor estrategia para el moderador es hablarle francamente y directamente.

•  El agresivo. Con gran constancia aprovecha las menores ocasiones para irritarse y altercar con todo el mundo, aunque sus argumentaciones no sean de peso, sabe que se impone por su saña y su mal genio. Si este tipo de personas la emprende contra el moderador, lo mejor es dejar que sus ataques se los lleve el viento. El moderador debe agradecerle sus críticas y regresarle el balón (técnica del boomerang).

En un grupo aparecerán otras tipologías de personalidades, pero lo realmente importante es extraer lo mejor de cada participante en beneficio del grupo.

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