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No hagas de menos a los demás

Undécima jornada: No hagas de menos a los demás.

Cuando tenemos ingenio, lo sabemos descubrir en los demás. Marcelle Auclaire 

Hoya Moros

En algún momento, quizá quieras ir más allá del recreo y enriquecimiento personal y orientar tu obra al disfrute de los demás. Hay que reconocerlo: a nadie le amarga el dulce del reconocimiento.

Es entonces el momento de dar el asalto final a la “Cumbre del Éxito”. Has hecho un largo recorrido y aunque estás algo cansado, estás decidido a alcanzar la cima.

Imagen no hagas de menos

 

Pero la ascensión no sólo es dura, sino que además, está llena de peligros. Es un viaje que definitivamente, no puedes emprender en solitario.

Necesitarás la orientación, guía y colaboración de otras personas que te mostrarán los caminos mejores para llegar a la meta y te ayudarán en los momentos más duros, difíciles y arriesgados de la escalada (kilómetro 44: «Aprende de los demás»). Llegará un momento en que compartiréis cordada, por lo que seréis mutuamente dependientes y tendréis que trabajar en equipo (kilómetro 45 «Creando en compañía»).

Deberás concentrarte en cada paso, pero mirando de vez en cuando hacia adelante, para no perder la vía (kilómetro 46: «Llamando desde el planeta tierra»). El asalto a la montaña tiene además, unas reglas que hay que conocer y respetar (kilómetro 47: «Llamando a las puertas del cielo»). Asimismo, es vital mantener en todo momento el contacto y la señal con el campo base (kilómetro 48: «Comunica»).

 

 

Kilómetro 44: Aprende de los demás.

¿Cómo compones? Leyendo. Y lo que leo, imitando; y lo que imito, escribiendo; y lo  que escribo, borrando; de lo borrado, escogiendo. Félix Lope de Vega y Carpio.

 

Nuestra obra, independientemente cual sea su naturaleza, empresarial, científica, plástica, o literaria, por muy original y auténtica que sea, se apoya en aportaciones de otras personas y va destinada a otros, a su uso y disfrute. Si somos capaces de aprovechar los consejos, aportaciones y puntos de vista de los demás, tendremos mayores probabilidades de que nuestro trabajo obtenga el reconocimiento esperado.

Es importante contar con las autoridades o los referentes en el campo y en el ámbito en el que se inscribe nuestra realización. Pero también podemos sacar partido de otras personas más alejadas, incluso totalmente legas. Sus opiniones pueden ser de gran valor. ¡Cuantas veces los niños nos aportan ideas que nos dejan boquiabiertos!

Es muy importante ser permeable a la crítica constructiva. E incluso a la destructiva; a veces nuestros “enemigos” con sus “pérfidas” intenciones pueden sernos de gran ayuda. Debemos intentar descargar el lado emocional, desactivar ese orgullo narcisista que puede ser el peor enemigo de nuestro trabajo y conseguir así, valorar la crítica desde el plano racional, extrayendo el mayor provecho. El genial Leonardo, lo explicaba así: «Has de estar siempre con ganas de prestar un oído paciente a las opiniones de los demás, y luego piensa largo y tendido en si el que te ha visto un fallo, sea quien sea, lleva o no razón al echártelo en cara.»[1].

 

El feedback como instrumento de desarrollo personal.

Llamamos feedback a la información de salida que realimenta el funcionamiento de un determinado sistema. Representa la información sobre nuestros actos y los resultados que estos producen, percibidos desde el punto de vista de los otros.

Cuanto más ricos y consistentes sean los mecanismos de feedback, mayor probabilidad de corregir a tiempo aquellas desviaciones que pueden alejarnos de lograr los objetivos que nos habíamos propuesto con la realización de nuestra obra. Tanto más importante, cuanto más compleja sea ésta y el entorno al que va dirigida.

No es por ello extraño, que empresas y organizaciones tengan cada vez más en cuenta el diseño e implementación de canales y sistemas de realimentación en los distintos niveles de actividad. [2]

Sin embargo, muchas veces se descuida o se infravalora la importancia del feedback de carácter interpersonal, excelente vía para mejorar los resultados y ayudar tanto en nuestro desarrollo como en el de los demás. Por desgracia, es una tarea que nos genera aversión tanto en su emisión como en su recepción, por lo que tendemos a evitarla o a realizarla de forma poco efectiva. Mejoraremos mucho y en múltiples aspectos, si somos capaces de solicitar abierta y espontáneamente, la opinión de aquellos que nos pueden ayudar.

 

Cómo solicitar y recibir feedback.

1.- Busca la persona adecuada, el momento y el lugar oportunos: cuantas más visiones y perspectivas tengas, mejor. Pero siempre es bueno contar además, con una persona de plena confianza con la que puedas compartir inquietudes, dudas, inseguridades, miedos, preocupaciones, recelos, ansiedades, anhelos...

Howard Gardner ha estudiado como en los momentos cruciales del proceso creativo, los cuales en algunos casos son muy prolongados, el creador busca la figura de un gran amigo y confidente con el que establecer firmes lazos intelectuales y afectivos. Y es que el creador, en múltiples ocasiones, necesita un apoyo incondicional, junto con el aporte reflexivo de quien puede comprender la complejidad de la empresa en la que se encuentra.

2.- Selecciona la tarea: en principio, conviene empezar solicitando el punto de vista externo, para una parte específica y fácil de entender. No debe resultarle excesivamente delicada para poder transmitir su opinión sincera sin que tema que pueda molestarte.

3.- Deja claro el objetivo: por qué le pides su opinión. Siempre destacando algo positivo en él, como su sentido común, su experiencia, la confianza que te merece.

4.- Escucha activamente su opinión, sin interrumpir y sin intentar defenderte o responder con objeciones. Tienes que conseguir no sólo entender en profundidad su punto de vista, sino también demostrarle que le comprendes y consideras su opinión. Para ello:

- No interrumpas: evita cortar bruscamente al interlocutor, superponer tus palabras a las suyas elevando el tono, o terminar sus frases.

- Demuestra visiblemente tu atención a través de la mirada, mediante expresiones de reflejo (repitiendo alguna palabra significativa de las expresadas por él), utilizando expresiones de apoyo: “ajá”, “ya veo”, “comprendo”, “de acuerdo”.

5.- Verifica que lo que estás entendiendo es exactamente lo que quiere decir. Solicita aclaraciones siempre que tengas alguna duda. Utiliza el resumen y la reformulación. Esto es: expresa con tus propias palabras lo que has comprendido del mensaje. “Si no he entendido mal, tu opinión es....”, “En resumen, según tu punto de vista...”

6.- Ayuda a tu interlocutor a recabar la información que puede ser más valiosa para ti:

- Las preguntas ayudan a explorar y conseguir más información de algún otro aspecto, o bien sirven para aclarar ideas ya comentadas. También son útiles para centrar la conversación y orientarla hacia un objetivo.

  • Las preguntas abiertas ayudan a ensanchar el campo. ¿Qué impresión te causa?, ¿qué te sugiere?, ¿qué otras combinaciones podrían quedar bien?, ¿por qué?
  • Las preguntas cerradas ayudan a concretar. ¿Amarillo o blanco?

- Cuida los silencios: a veces hay una información más rica detrás de un silencio que de cien palabras. Pero los silencios son muy delicados. Debes utilizarlos con prudencia, ya que generan tensión. Por ejemplo, cuando percibas que tu interlocutor quiere decir algo más pero duda en hacerlo, puede estar pensando algo que no tiene del todo claro o que le produce alguna resistencia comentarlo, por algún motivo. Si permaneces callado durante unos segundos, tal vez lo verbalice. ¡Y con frecuencia resulta importante!

- Solicita alternativas en el caso de no ser capaz de identificarlas por ti mismo. Aquí tu interlocutor puede mostrarse cauto por creer que no tiene nada que aportar o considerar que sus ideas no serán valiosas para ti. Invítale a que lo haga, todo indicio puede ser una buena pista.

7.- Cuida en todo momento el clima de la comunicación, evitando defenderte de sus opiniones o lo que es peor, haciendo juicios de valor: “veo que no has comprendido el sentido de la obra...”, “no me has entendido”. En su lugar: “no me he expresado bien”, “creo que he olvidado mencionarte un aspecto importante...” Refleja los sentimientos que captes en él: “comprendo que te de corte decir lo que piensas de la obra, pero para mí es muy importante tu opinión sincera”. Y finalmente, agradece el favor que te ha hecho e invítale a que te haga nuevas sugerencias. Destaca sus aportaciones y si procede, la forma en que las vas a recoger. Manifiesta compromiso recíproco para darle feedback en aquello que él pueda necesitar.



[1] En Langer, E. J. “La creatividad consciente.”

[2] Múltiples organizaciones emplean un sistema de valoración conocido como “Evaluación de 360º”; un sujeto recibe el feedback procedente de todos aquellos agentes con los que se relaciona en su trabajo: jefes, subordinados, compañeros, proveedores y clientes.    

 

 

 

Ficha de trabajo 44.- Hábitos de escucha.

Analiza tus hábitos de escucha a través del siguiente cuestionario. Marca en las casillas de 1 a 4, según los siguientes criterios: 1: Nunca o casi nunca. 2: Algunas veces. 3: Frecuentemente. 4: Siempre o casi siempre.

Ficha 44


Corrección: suma el número de puntos que corresponde a las casillas en la que has marcado tu respuesta. Los ítems número 2, 13, 21, 23, 24 y 25 se contabilizan sólo en la escala “Afectividad” (percepción del emisor). Los ítems número 3, 5, 9, 11, 16 y 17 se contabilizan sólo en la escala “Efectividad” (Eficacia Real de la Escucha). Los ítems número 1, 4, 6, 7, 8, 10, 12, 14, 15, 18, 19, 20, 22 y 26 se contabilizan en ambas escalas.

Tabla44

 

Interpretación de los estilos de escucha:

- Simpático: muestras interés y proximidad por tu interlocutor, pero te cuesta centrarte en lo que éste te quiere decir. Tus maneras son adecuadas, pero la eficacia de tu escucha no lo es tanto.

- Antipático: te cuesta escuchar, ya que crees saber lo que los demás piensan y sienten, sin molestarte demasiado en disimular la falta de interés en la escucha.

- Apático: eres capaz de centrarte en el contenido, aunque mantienes una postura excesivamente fría, la cual puede llevar a un retraimiento en tu interlocutor.

- Empático: eres capaz de escuchar realmente, analizando los mensajes desde el punto de vista del hablante, quien se siente escuchado, comprendido y valorado.

 

 

Kilómetro 45: Creando en compañía.

Si pude ver más lejos que otros, fue porque me encontraba sobre hombros de gigantes. Isaac Newton

 

El desarrollo de una obra artística, un invento, descubrimiento científico, producto o idea novedosa, frecuentemente requiere que tengamos que desarrollar nuestro trabajo con otras personas, compañeros o colaboradores.

Al igual que tú, otras personas poseen también un enorme caudal de creatividad. Podemos sacar muchos beneficios, si somos capaces de establecer la atmósfera de trabajo adecuada. Entre otros:

- Lograr ideas más ricas y valiosas. Si somos capaces de poner en común diferentes conocimientos, ideas, perspectivas y experiencias, obtendremos mejores resultados.

- Organizar el trabajo de una forma más racional y eficiente. En ocasiones, sobre todo cuando hemos generado un proyecto y necesitamos contar con otras personas para llevarlo a cabo, podemos caer en el error de no delegar de forma efectiva. El hecho de tener nuestras ideas tan claras nos puede hacer abarcar demasiado, intentar resolver todos los problemas y tomar todas las decisiones importantes, interfiriendo, inhibiendo e incluso anulando así, la iniciativa y la creatividad de nuestros compañeros y colaboradores.

Entre las personas creativas son frecuentes las quejas de no disponer de tiempo suficiente para desarrollar todos esos proyectos que tienen en mente. O bien, muestran pereza o confiesan que les cuesta mucho trabajo y experimentan poca satisfacción en organizar y desarrollar las ideas o continuar la obra hasta el final. Quizás el tener una actitud proclive a la delegación, les pudiera ayudar a materializar mayores logros, pero no siempre están dispuestos a que otros continúen lo que ellos comenzaron.

Trabajar en equipo aporta unas satisfacciones añadidas, pero no es tarea sencilla. Necesitamos, ante todo: escuchar activamente, respetar las aportaciones de los demás y tener siempre presente que los resultados son debidos al conjunto, por encima de protagonismos individuales.

Una gran variedad de métodos nos ayudan a desarrollar de forma amena, aquellas sinergias grupales que facilitan la consecución de resultados brillantes. Pero dirigir equipos de creatividad requiere además, un profundo conocimiento sobre comportamiento sobre los grupos y su dinámica, así como de las características del trabajo y del entorno en el que éste se desarrolla. Solo así, estaremos en condiciones de aplicar con éxito estas herramientas, cuyo real valor radica en su contribución al desarrollo de competencias de trabajo heurístico y creativo en equipo, no debiéndonos obsesionar con perseguir resultados sobresalientes a corto plazo.

 

Veamos a continuación algunas técnicas:

Brainstorming.

El Brainstorming o tormenta de ideas es sin lugar a dudas, el método más divulgado. Creado por Alex F. Osborn en 1.953. (Revisado en 1.957). El objetivo principal era asegurar un ambiente adecuado a la hora de generar ideas. Buscaba generar la mayor cantidad y variedad posible de aportaciones, a través del aplazamiento del juicio crítico. Fue inicialmente pensado para su aplicación en grupo, aunque se utiliza asimismo de forma individual.

Sus normas básicas son las siguientes:

- Se prohíbe la crítica adversa en el momento de la generación.

- La libertad y la originalidad son bien recibidas.

- Se requiere cantidad.

- Se busca combinación e improvisación.

 

En un primer momento (generación), lo que se pretende es hacer surgir el mayor número posible de aportes, sin entrar de momento a analizar la adecuación u oportunidad de las mismas. Se deben aceptar todas las propuestas, por muy descabelladas que parezcan.

Es muy importante que al dirigir un brainstorming cuentes con la ayuda de un secretario, el cual irá anotando en la pizarra o rotafolios las verbalizaciones que van realizando los asistentes, ya que en algunos momentos, la producción puede llegar a ser muy alta. Deberás estar siempre de cara al grupo, invitando a la participación, pero procurando que nadie se sienta obligado o molesto.

Los participantes, pueden ser habituales o invitados. El número ideal de los mismos es para Osborn de doce, aunque pueden manejarse bien grupos entre seis y quince personas.

A la hora de dirigir una sesión, debes procurar cumplir de forma rigurosa los siguientes pasos:

1.- Comunicación previa a los participantes. Es mejor que lo hagas de forma escrita y con al menos un día de antelación, para que éstos tengan así la oportunidad de pensar en el tema e “incubarlo”.

2.- Explica claramente las normas antes comentadas e insiste en la necesidad de que sean cumplidas de forma escrupulosa.

3.- Precalentamiento. Especialmente en el caso de que los participantes no estén familiarizados con la tarea, es recomendable comenzar haciendo una pequeña tormenta con un tema que resulte poco comprometido e incluso divertido.

4.- Planteamiento del problema real a trabajar, el cual debe formularse con la suficiente concreción.

5.- Fase de producción: se inicia la tormenta, las ideas se van anotando en la pizarra. En estos momentos, lo más importante es la libre expresión de las mismas. Debes alentar constantemente la participación. “¿Qué más, qué ideas más se os ocurren?” Repite, resume y reformula en voz alta las aportaciones de los diferentes miembros. A veces éstas llegan en forma demasiado difusa o mediante frases excesivamente largas. En ese caso, busca un enunciado alternativo, pero siempre asegurándote que refleja lo que el portador ha querido expresar y solicitando su conformidad. La duración media aproximada puede estar entre veinte minutos y media hora. No se debe extender mucho más allá, al no ser que se sigan produciendo aportes de interés. Sin embargo, debes evitar cortar la sesión antes de tiempo, ya que las mejores respuestas suelen darse normalmente en la segunda parte de este periodo.

6.- Cierre de la sesión. Cuando se ve que el grupo está ya fatigado y que no existen ideas nuevas, puedes dar por cerrada la fase de producción, agradeciendo el esfuerzo realizado por los participantes y destacando los aspectos positivos del trabajo. Si piensas que todavía pueden realizarse aportaciones de interés, invita a los asistentes a que sigan pensando en el problema y en el caso de mantener una “reveladora conversación con la almohada”, incorporen este material en siguientes sesiones.

7.- Fase de clasificación de ideas. Acabada la tormenta se analizan y discuten las ideas. Si se ha producido un elevado número de las mismas, quizás sea conveniente organizarlas de forma previa:

- Se eliminan aquellas redundantes. En este caso, ten mucha delicadeza y pregunta al autor de la idea si realmente entiende él que es lo mismo y si está de acuerdo entonces, con la eliminación.

- Se agrupan por categorías.

8.- Una vez que el panorama se ha clarificado, se pasa a establecer los criterios para la valoración de las ideas: adecuación, viabilidad, impacto, coste, riesgos, beneficios, etc. En función de dichos criterios, se aceptarán unas, se matizarán y rechazarán otras o se refundirán varias. En ocasiones, es conveniente que las personas que lleven a cabo esta selección sean diferentes a las que han intervenido en la fase de producción.

 

Brainwriting.

Es otro método semejante al anterior y que guarda asimismo, similitud con el Brainstorming. Existen múltiples variedades, pero el proceso general es que todas las aportaciones sean registradas por el individuo que las ha producido. Estas ideas se pasan a la persona próxima, quien las utiliza como estímulo para generar las suyas propias. Algunas formas de llevarlo a cabo, son las siguientes:

- BrainWriting Pool: cada persona emplea pequeñas cartas o papeles adhesivos para escribir ideas y los sitúa en el centro de una mesa. El líder inicia el proceso situando varias hojas de papel preparadas en el centro. Cada miembro del grupo toma una hoja, la lee y en silencio añade sus aportaciones.

- Brainwriting estructurado: se busca una mayor restricción, para lo cual se encabezan unas hojas de papelógrafo, indicando una cuestión particular del tema. Se pide a los participantes que sitúen sus contribuciones debajo de cada hoja encabezada.

- BrainWriting 6-3-5. Seis personas escriben tres ideas cada una, para lo cual disponen de cinco minutos. Cada uno escribe el enunciado del problema en lo alto de su hoja de trabajo (palabra por palabra, partiendo de la definición del problema acordado). Escriben tres ideas en lo alto de la columna de la hoja de trabajo en cinco minutos, en una sentencia completa y concisa (seis a diez palabras). Al final de los cinco minutos (o cuando todos han terminado de escribir) se pasa la hoja de trabajo a la persona que está situada a la derecha. Entonces se añaden tres ideas más. El proceso continua hasta que la hoja es completada. Habría un total de 108 ideas, las cuales pasan a ser evaluadas.

- Brainwriting privado: cada miembro del grupo toma una hoja, la lee y en silencio añade sus ideas. Cuando un miembro se queda “en blanco” o quiere tener la estimulación de otras ideas, aplaza la lista dejándola en el centro de la mesa y toma una devuelta por otro miembro. Después de revisar esta nueva lista, añade sus aportaciones. Se repite el procedimiento hasta que las ideas quedan agotadas.

- Método Idea Card: cada persona, usando pequeñas cartas o tarjetas, escribe sus ideas y las sitúa al lado de la persona que tiene a la derecha. Cada miembro toma una carta de la pila de su vecino cuando necesita inspiración. Una vez que la idea ha sido empleada, se pasa a la persona de la derecha con alguna variación o nuevos aportes.

 

 

Ficha de trabajo 45.- Preparando las sesiones de creatividad.

Antes de comenzar a trabajar una sesión de creatividad, conviene hacer unos ejercicios de calentamiento que nos permitan entrar en el terreno de juego de forma óptima. Este ejercicio puede ayudar a generar un clima de escucha y concentración. El objetivo es conseguir que las ideas fluyan a partir de las aportaciones de los compañeros, centrándonos en ellas y elaborando nuestras respuestas de forma espontánea.

Puestos en círculo:

1.- Un participante dice una palabra. El siguiente tiene que añadir otra que guarde coherencia gramatical con la anterior, de tal forma que permita ir construyendo una frase. Así, sucesivamente. Cada uno tiene que repetir todas las palabras anteriores y añadir la suya propia. Se trata de construir una frase, párrafo o historia divertida, original y tan larga como seamos capaces de recordar. Por ejemplo:

P1: Ayer...

P2: Ayer fui...

P3: Ayer fui al...

P4: Ayer fui al campo...

...

...

...

 

2.- Igual que en el caso anterior, pero en cambio trabajar con palabras, se hace con pequeñas frases. Esta vez, no es tan importante tratar de reproducir exactamente las palabras, como el mantener el sentido esencial de la historia.

Ejemplo:

P1: Ayer fui al campo...

P2: Ayer fui al campo y me cayó una gran tormenta...

P3: Ayer en el campo, me cayó una gran tormenta, por lo que me refugié en una cueva...

...

...

...

 

 

 

Kilómetro 46: Llamando desde el planeta tierra.

Nada es más nocivo para la creatividad que el furor de la inspiración. Umberto Eco

 

Conecta.

Al principio de este manual priorizábamos el componente personal de la creatividad, destacando como aspecto fundamental la repercusión y el provecho que el proceso creador tiene para cada uno, independientemente del resultado externo. ¿Recuerdas el consejo que daba Rilke a su amigo poeta? (Kilómetro 6).

Imaginemos: el amigo de Rilke está escribiendo un poema que piensa que no va a leer nadie, que simplemente tiene la misión de descargar y liberar su tensión emocional... ¿Podemos creer que aunque de forma no del todo consciente, no tendría en mente al menos a una persona destinataria del mensaje?, ¿no se imaginaría incluso su cara, la expresión provocada por el efecto que tendrían en ella cada una de sus palabras? Pero... ¿sería esa realmente su reacción? El poeta que antes era todo entusiasmo, el mismo que durante algunos instantes había tenido la sensación de que estaba creando la obra más hermosa del mundo, ahora duda, rectifica palabras, luego las tacha y finalmente arroja su poema a la papelera... Ahora, nuestro joven poeta ya no se siente tan bien. Pero... ¿qué le impulsó a indagar en sus intimidades y pensara en manifestarlas? Acaso, ¿no tiene un cierto componente narcisista, el poeta que consigue hacer alquimia de su dolor y transformarlo en belleza, no aspirará a que alguien al menos admire esta capacidad?

La producción poética puede aparecer como un ejemplo de intimismo extremo. En otras manifestaciones artísticas, científicas, tecnológicas o empresariales, resulta más patente la necesidad de conectar con “el otro referente”. Entre otras razones, por el hecho de que habitualmente están en juego grandes inversiones. En cualquier caso, por mucha satisfacción intrínseca que nos proporcione nuestro trabajo, de una forma u otra, siempre hay implícita una búsqueda de un destinatario y de alguna forma puede que no del todo asumida, del reconocimiento, pan que nutre la estima personal. A nadie le amarga un dulce. ¿Por qué renunciar a la mayor proyección de nuestra obra?

Parece claro que cuanto más se acerque la idea que nosotros tenemos de cómo va a impactar ésta en los destinatarios finales, más exitoso será el resultado.

Sin embargo, los aterrizajes no siempre son fáciles; a veces están llenos de dificultades y accidentes. La importancia que tiene el conectar con el planeta tierra variará en función de las expectativas que tengamos. Y de nuestras necesidades… Podemos hacer como algunos grandes artistas y decidir que nuestra obra nos parece perfecta y que acomodarla al gusto de nuestro ámbito sería rebajarla y mancillarla. Y esperar a que los gustos de la gente, las modas o las percepciones cambien. Es una opción respetable y válida, siempre que asumamos realmente las consecuencias.

 

Adelántate.

Pero no basta con conectar con la realidad del momento. Debemos dar un paso más: científicos, investigadores y artistas que han llevado a cabo obras de peso en la historia, comparten una capacidad de ir por delante de su tiempo, de presentir tendencias y acontecimientos, de intuir lo que tenía futuro.

A la hora de asumir un cierto espíritu pionero, hay que tener en cuenta además, el ámbito en el que tendrás que moverte. Si éste es muy conservador o apuesta por otras tendencias, de querer ir muy por delante, puede ocurrirte que te encuentres tan solo como en su momento lo estuvo el hoy celebérrimo Van Gogh.

Quizás la clave esté en ir por delante, partiendo de un anclaje sólido en la realidad y cuidando especialmente la forma en que siente y actúa el ámbito de referencia. La imaginación de Julio Verne se alejó en múltiples ocasiones y de forma considerable de la realidad de su tiempo. Algunas de sus geniales intuiciones se vieron plasmadas años después (por ejemplo, el viaje a la Luna); otras se comprobaron irreales, pero en cualquier caso, su genialidad encontró una conexión con las aspiraciones y el sentir de su época: la fe y la esperanza en la ciencia y en las posibilidades del ser humano, invitaban en aquellos tiempos a soñar.

 

Considera.

Valora el grado en que estés dispuesto a modificar tu obra para su mejor encaje. Es una decisión personal. Ten en cuenta: ¿cómo es el público al que se dirige?, ¿cuáles son sus características y atributos fundamentales?, ¿qué aspectos de la obra se valoran especialmente?, ¿cuáles conectan mejor con tu público?, ¿cuáles podrían ser añadidos o modificados?, ¿qué elementos sustanciales forman parte de la obra y son por tanto, irrenunciables?, ¿qué tendencias percibo de cara al futuro?

A continuación, te ofrecemos una herramienta[1] que te ayudará a tener en cuenta aquellos aspectos que debes cuidar especialmente. Veamos un ejemplo:

Tabla 46

Ejemplo de análisis de requerimientos aplicado a la creación de un modelo de tienda de campaña.

 

Después de multiplicar las asignaciones de las casillas “B” y “D”, obtenemos unos resultados que nos ayudarán a decidir dónde centrar nuestros esfuerzos.


[1]Esta herramienta está basada en el QFD (Quality Function Display).

 

 

Ficha de trabajo 46.- Análisis de requerimientos.

Ficha 46

 

 

Kilómetro 47: Llamando a las puertas del cielo.

Las grandes obras las sueñan los genios locos, las ejecutan los luchadores natos, las disfrutan los felices cuerdos. Las critican los inútiles crónicos. Proverbio ruso.

 

Accede al ámbito.

En la mayoría de los casos, no es suficiente con tener algo original y valioso. Es requisito necesario, ser aceptado por un “ámbito”. Es decir, el conjunto de personas o instituciones que son relevantes y referenciales en un determinado campo. Por ejemplo: críticos literarios, editoriales, publicaciones científicas, universidades, salas y galerías de exposiciones...

Csikszentmihalyi señala que en los campos de las ciencias y las tecnologías es importante estar en el ámbito de la producción. En el caso de los descubrimientos científicos, los desarrollos tecnológicos o los inventos de cualquier tipo, nos encontramos en que a menudo hay que convencer a personas o instituciones claves para poder acceder a dicho campo. Por ejemplo, alguien que desee investigar en bioquímica, debe pasar por una serie de recorridos que le permitan acceder a los conocimientos base, contactar con las personas que están desarrollando las labores más punteras en el campo elegido, rodearse de aquellos que tienen mayores conocimientos, acceder a recursos clave (medios materiales, tecnologías, los últimos resultados de un experimento, etc.).

A su vez, en las artes hay que dominar los medios de distribución. Por ejemplo, en el caso de una novela, el hecho de ser publicada por una editorial de prestigio puede facilitar en gran medida contacto y teniendo en cuenta y respetando la cultura del ámbito, así como sus demandas y requerimientos.

 

Protege tu obra.

Quizás debas hacer múltiples llamadas. De muchas sólo obtendrás evasivas o silencios. No desesperes. Como decía Cervantes, donde una puerta se cierra, otra se abre. Cuando se te presente la oportunidad, prepara con detalle la comunicación: documentación previa, entrevista, presentación. Pero, ¡cuidado! Algunas puertas se abren en falso: no son pocos los aprovechados que se alimentan de ideas ajenas.

En tu presentación, balancea con prudencia los elementos a mostrar (sólo los estrictamente el éxito de la misma. En la pintura o escultura, una galería de fama puede facilitar el éxito de la obra expuesta.

Tanto en un caso como en otro, hay que “hacerse existir”. En primer lugar, debes tener un conocimiento claro y preciso de ese ámbito. Qué instituciones, organismos, sociedades o particulares lo forman y cuál es su papel. Valores compartidos, imagen que transmiten al exterior, normas, pautas de funcionamiento y protocolo de acceso.

Tal vez tengas ya una idea más o menos clara, pero en todo caso, conviene explorar un poco más. Hoy en día los ámbitos se extienden más allá de nuestras fronteras y las nuevas tecnologías posibilitan el establecimiento de nuevas formas de relación y comunicación.

Una vez que cuentes con un conocimiento exhaustivo de los lugares a los que vas a dirigirte, puedes comenzar a diseñar las estrategias más convenientes para llegar a ellos. Empezando por las personas de necesarios para comprender el sentido de tu obra), con aquellos que tan sólo te conviene insinuar o mencionar de forma general sin entrar en detalle; la caja fuerte de tu obra debe permanecer en estos momentos bien guardada. El material definitivo y completo no debe ser entregado sin la firma de un contrato donde estén claros y aceptados cada uno de los puntos del acuerdo.

Es muy recomendable que protejas legalmente tu obra o invento de forma previa.

 

Ficha de trabajo 47.- Al asalto.

Ficha 47 B

 

 

Kilómetro 48: Comunica.

Utiliza el lenguaje ordinario y di cosas extraordinarias. Arthur Schopenhauer

 

Tienes ya la obra o el proyecto concluido, las ideas claras y has conseguido contactar con las personas e instituciones que pueden hacer posible la producción o distribución de tu trabajo. En estos momentos, es fundamental hacer una buena presentación.

 

Aspectos previos.

Debes plantearte ahora, las siguientes cuestiones:

- ¿Para qué vas a hacer la presentación?, ¿qué quieres conseguir exactamente? Por ejemplo: presentar la idea global de la obra; destacar los aspectos principales de la misma, sus características, valores diferenciales y puntos fuertes; sondear opiniones...

- ¿Quiénes van a ser los destinatarios? Número previsible. Características del ámbito. ¿Es conservador?, ¿dinámico?, ¿progresista?, ¿qué actitudes y posicionamientos iniciales pueden tener, qué valorarán más?, ¿cuáles son las posibles resistencias?, ¿cómo prevenirlas o superarlas?

- ¿Qué vas a transmitir? Características del mensaje: ¿es de fácil comprensión o contiene aspectos complejos o delicados?, ¿tienes que apoyarte en números o en cifras engorrosas?, ¿basarte en conceptos abstractos?

- ¿Dónde se va a hacer la presentación?, ¿con qué recursos vas a contar? Proyector, pizarra, papelógrafo, documentación escrita para repartir a los asistentes.

- ¿De cuánto tiempo vas a disponer? Regular el timing es de capital importancia. De lo contrario, corres el riesgo de dedicarle demasiado tiempo a aspectos secundarios y encontrarte sin tiempo para desarrollar debidamente los puntos de mayor interés. La capacidad de atención de la audiencia es limitada.

 

Una vez que hayas respondido a estas cuestiones, puedes pasar a plantearte:

- ¿Cómo lo vas a desarrollar? Es decir, la elaboración y estructura del mensaje. Podemos distinguir tres momentos principales:

1.- Introducción. Las primeras impresiones son muy importantes. Este es el momento clave para captar la atención y crear un vínculo con el receptor: motivar, ganar credibilidad y conducirle hacia el contenido del discurso. Debes elegir el tipo de estrategia más adecuado según las circunstancias y auditorio: declaración alarmante o llamativa, pregunta retórica, una historia o anécdota ajena, popular o personal, una cita, un comentario humorístico, un impacto visual, un reto, anécdotas personales, estadísticas insólitas, acertijos...

2.- Cuerpo del mensaje. Hay que ser muy cuidadoso a la hora de armar la arquitectura de la exposición. Ten en cuenta los siguientes momentos:

a) Seleccionar y enunciar los puntos principales:

b) Determinar el orden más adecuado. Puedes optar entre un tipo de organización:

- Conceptual. Bien de tipo deductivo, partiendo de ideas generales para llegar a puntos específicos o a la inversa: apoyarte en hechos particulares para inducir conclusiones generales.

- Cronológica: del pasado al presente, o al contrario.

- Lógica, secuencial o causal.

c) Seleccionar el material de apoyo: ya hemos insistido en la importancia clave de los elementos visuales a la hora de conseguir una mejor captación y comprensión de conceptos y datos.

d) Determinar las transiciones entre diferentes ideas.

3.- Conclusión: es importante hacer una síntesis de los puntos principales de tu exposición. No te importe repetir lo que has dicho al principio. Invita a que te presenten dudas, te hagan preguntas e incluso objeciones. Es el momento de tratarlas. Debes preparar de forma minuciosa y exhaustiva la respuesta a las mismas. La mejor manera es contando con la ayuda de otras personas. Por ejemplo, utilizando la técnica del abogado del diablo.

 

Durante la presentación.

Es el momento del aquí y ahora. Si has hecho bien los deberes anteriores, poco tienes que temer. No obstante, deberás tener cuidado para que:

A.- Los nervios no te jueguen una mala pasada. En particular, las situaciones que suponen dirigirse a un auditorio numeroso, pueden producir cierta ansiedad, sobre todo, si no existe costumbre de hablar en público. No des demasiada importancia a estas señales. Haz unos pequeños ejercicios de relajación y visualiza el comienzo de tu exposición. Comienza de forma sencilla. A los pocos minutos, estarás tan centrado en el tema, que no te acordarás más de esos nervios.

 

B.- Tu comunicación no verbal debe apoyar siempre la exposición y no desvirtuarla. Está demostrado que "el cómo se dice" resulta más impactante que el "qué se dice". Por lo tanto, cuida los siguientes aspectos:

- La expresión facial comunica el grado de inclinación, comprensión, interés o implicación. También actúa como evaluador instantáneo de todos los cambios que se produzcan. Mantén despejada el área facial. Evita cubrir el rostro con la mano, especialmente la boca, así como el rascarte reiteradamente la oreja, el ojo o la punta de la nariz.

- La mirada expresa mucho de nosotros. Es muy importante mirar a la cara cuando hables, repartiendo aleatoriamente las miradas entre los asistentes; así como sostener ésta ante las preguntas, comentarios u objeciones que te puedan hacer. Mejor si acompañas la mirada con una sonrisa.

- Debes procurar que la postura del cuerpo sea firme, pero sin rigideces ni tensiones y que tus movimientos sean armoniosos. Cuida especialmente los movimientos de brazos y manos, ya que éstos enfatizan, matizan y enriquecen los mensajes verbales, además de ser un reflejo de nuestros estados emocionales. Procura que transmitan energía y viveza, pero sin que sean excesivos y “emborronen” el mensaje. Evita cubrir excesivamente el pecho con los brazos. Cuando éstos se hallan abiertos, denotan franqueza y ausencia de defensividad.

- El tono de voz, que debe ser lo suficientemente alto para asegurar que te escucha todo el auditorio, pero sin caer en estridencias. Procura asimismo, mantener un ritmo fluido con una entonación rica, que evite la monotonía y subraye los elementos esenciales de la exposición. Habla despacio y vocaliza adecuadamente.

- La proximidad espacial y el contacto físico son también importantes. Transmiten calidad y afecto. Las distancias de interacción entre desconocidos son convenciones veladas que varían entre culturas, clases sociales, etc. Debes ser cuidadoso en balancear entre la búsqueda de una sensación de proximidad con el respeto al espacio interpersonal. En cuanto al contacto físico, en principio, limítalo a los usos convencionales de estrechar la mano. Procura entonces, transmitir energía pero sin excesos de dominancia.

- Finalmente, la apariencia personal (estilo de vestir, peinado, etc.) tampoco debe ser descuidada.

 

C.- Comunicación verbal: adecua el estilo de comunicación a tus interlocutores y al objetivo de la exposición. Utiliza un lenguaje sencillo y directo, sin palabras rebuscadas. Evita:

- Las frases hechas que transmiten frialdad y falta de empatía: "no nos engañemos".

- El abuso de palabras insecto, esas muletillas que no aportan nada y emborronan el mensaje: "aparentemente", "verdaderamente", "como es lógico"...

- La referencia constante a jergas, tecnicismos y acrónimos cuyo significado los asistentes tal vez no conozcan en profundidad.

En caso de que la comunicación sea total o principalmente de forma escrita, las recomendaciones son en líneas generales las mismas; sólo que aquí debes tener más cuidado con los elementos de estructura y lenguaje, ya que no cuentas en este caso con los apoyos de la comunicación no verbal y con la posibilidad de responder de forma inmediata a dudas y objeciones. Incluye todos los gráficos, esquemas y mapas que puedan clarificar, amenizar y reducir el volumen del texto escrito.

 

 

Ficha de trabajo 48.- Planificando la presentación.

Ficha 48.C

 

 

 

Mapa mental undécima jornada: No hagas de menos a los demás.

Mapa mental 12

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