Los mejores cursos GRATIS © AulaFacil.com
martes, 24 octubre 2017 español
Síguenos
Publica tu curso
¿Cómo Funciona AulaFácil?

Preparando la exposición

1.- Secuencia.

Una vez que tenemos presentes los elementos clave, estaremos en disposición de preparar adecuadamente la presentación. De ello va a depender en gran medida, el éxito de nuestra actuación. Veamos que tal le ha ido a Parlantino y qué conclusiones podemos sacar de su experiencia.

No hay nada como una buena preparación.

 

2.- Contenidos.

En esta fase, elaborarás el guión o secuencia de la exposición, teniendo en cuenta, entre otros importantes factores, del tiempo que vas a disponer. En esta fase, tiene que quedar claro:

  • El contenido a transmitir: las ideas principales y secundarias, su orden y secuencia.
  • La forma en la que vas a realizar la presentación: tono emocional, proximidad que quieres manifestar, grado de interacción con el auditorio, carga auditiva y recursos gráficos a emplear.

 

A.- Contenidos.

Respecto a la elaboración de la secuencia de contenidos, podemos distinguir tres momentos principales:

1.- Introducción:

Con la introducción, debemos perseguir los siguientes propósitos:

  • Captar la atención de la audiencia.
  • Crear un vínculo entre emisor y receptor.
  • Motivar.
  • Ganar credibilidad.
  • Conducir hacia el contenido del discurso.

 

Para ello, podemos recurrir a diferentes recursos y estrategias:

  • Una declaración alarmante o llamativa.
  • Una pregunta retórica.
  • Una historia o anécdota (ajena, popular o personal).
  • Una cita de algún autor célebre o de referencia.
  • Un recurso humorístico.
  • Un impacto visual.
  • Anécdotas personales.
  • Estadísticas insólitas.
  • Acertijos.

 

2.- Cuerpo del mensaje.

En estos momentos:

  • Seleccionaremos y enunciaremos los puntos principales:
  • Determinaremos el orden más adecuado según los objetivos de nuestra presentación. Éste puede ser:
    • Conceptual: bien de forma deductiva, partiendo de conceptos generales para llegar a aspectos específicos y ejemplos concretos. O bien, operando de forma inductiva, comenzando por casos o aspectos particulares para llegar a las generalidades.
    • Cronológico: comenzando con sucesos del pasado para finalizar en el presente; o bien, en orden cronológico inverso, comenzando por los acontecimientos más actuales.
    • Siguiendo un orden lógico, secuencial o de relación causa-efecto.
    • Seleccionaremos el material de apoyo que consideremos adecuado a las circunstancias.
    • Determinaremos las transiciones más adecuadas entre diferentes ideas, con el objeto de dar a nuestro discurso cohesión, coherencia y fluidez. Resume la idea expuesta y presenta la nueva idea, dejando clara la relación entre ambas.

Recuerda comenzar por presentar lo que vas a decir. En nuestra memoria, se produce un efecto de primacía y recencia: es decir, se recuerdan mejor los primeros y los últimos mensajes. Por lo tanto, para asegurarte que las ideas principales son correctamente memorizadas:

  • Di lo que les vas a decir.
  • Díselo.
  • Diles lo que les has dicho.

 

 

3.- Conclusión.

En esta fase, perseguimos los siguientes objetivos:

  • Sistematizar lo dicho para que el receptor lo recuerde.
  • Marcar de alguna forma la naturaleza del mensaje.
  • Generar en la audiencia interés por profundizar en el tema.

 

Para ello, podemos servirnos de diferentes tipos de conclusión:

  • Un resumen para asegurarnos del impacto memorístico de nuestro discurso.
  • Vincular el discurso con acciones de futuro: plan de acción, proponer un reto, etc.

 

 

B.- Forma del mensaje.

Por lo que respecta a la forma, es importante tener en cuenta el hecho de que la atención y capacidad de retención de las personas adultas es limitada. Según múltiples estudios han puesto en evidencia, por término medio, retenemos:

  • El 20% de lo que escuchamos.
  • El 50% de lo que escuchamos y vemos.
  • El 70% de lo que escuchamos, vemos y hablamos.
  • El 90% de lo que escuchamos, vemos, hablamos y hacemos.

Por lo tanto, es importante apoyarnos en recursos gráficos y en otras técnicas activas que potencien la atención de nuestra audiencia.

Las imágenes crean equilibrio entre las habilidades visuales y lingüísticas. Favorecen la evocación de ideas, el recuerdo, la organización de ideas y la estructuración del conocimiento. Son especialmente útiles para la comprensión y retención de conceptos complejos o abstractos, datos numéricos, etc.

Observa el siguiente cuadro: trata de decir lo más rápidamente posible el color con que están escritas las siguientes palabras (el color, no la palabra).

LETRAS

 

Seguramente notarás que te cuesta trabajo enunciarlas con fluidez. Esto se debe a la interferencia de los dos tipos de pensamiento predominantes: el lógico-lingüístico, que tiene su asiento principalmente en el hemisferio izquierdo del cerebro y el analógico-visual, que reside en el hemisferio derecho.

Está demostrado que cuando utilizamos palabras e imágenes al mismo tiempo, se ponen en funcionamiento ambos lados del cerebro, facilitando la comprensión y asimilación de contenidos.

Emplea en lo posible imágenes, con diferente color para subrayar ideas distintas. A la hora de realizar presentaciones visuales o al escribir sobre la pizarra, conviene emplear diferentes colores por categorías de ideas y relaciones entre conceptos, pero sin abusar de la gama cromática. (No más de cuatro colores).

 

 

C.- Utiliza los mapas mentales para preparar y presentar ideas y conceptos.

Los esquemas y pictogramas no sólo tienen como función aclararnos las ideas. Pueden servirnos de forma óptima para preparar y apoyar nuestras presentaciones.

Los mapas conceptuales que organizan las ideas de forma jerárquica, son los más utilizados y han sido objeto de numerosas investigaciones, por prestigiosos investigadores como Novak.

En el año 1970, Tony Buzon, acuñó el concepto de mindmapping (mapa mental) como una herramienta específica diseñada con el propósito de aprovechar los "estallidos mentales", recogiendo y representando las diferentes ideas que van surgiendo. Conseguimos con ello, aplazar el juicio crítico, generando asociaciones entre ideas próximas y remotas, variando el ángulo de enfoque y poniendo en funcionamiento el canal visual.

1.- Procedimiento.

  1. Sitúa el foco inicial en el centro de la hoja: una o dos palabras que contengan la esencia del tema a tratar. Es muy importante su definición, ya que de la misma va a depender en gran medida, el resultado.
  2. Deja que las ideas emanen libremente sin someterlas a valoración: escribe todas las que se te vayan ocurriendo.
  3. Utiliza palabras clave para representar las ideas (sólo una por línea).
  4. Las ideas representadas por palabras clave, se conectan al foco central mediante líneas.
  5. Emplea el color para remarcar conceptos y diferenciar distintas áreas. Ello facilita el flujo de producción: cuando se produce saturación, el cambio cromático puede producir que las ideas nuevamente se "disparen".
  6. Utiliza símbolos e imágenes para destacar conceptos y estimular la mente a establecer nuevas conexiones.

Cuando hayas agotado todas las ideas, pasa a su organización. Determina la posición de cada concepto, los atributos y las relaciones entre los mismos, ejemplos, anécdotas, distribuye los dibujos e ideogramas. Puedes ayudarte a enriquecer y matizar significados mediante la ubicación en el espacio, los colores, el tamaño y tipo de letra, flechas y líneas de distinto tipo, tamaño y grosor, en función del tipo de vínculo que quieras representar.

Organiza el mapa como si fueras a transmitir su contenido a otras personas (de hecho, constituye un excelente medio de comunicación que puede servirte al mismo tiempo para mejorar la eficacia de tus presentaciones).

Te recomendamos utilizar la hoja de forma apaisada, con la finalidad de eliminar el condicionamiento que suele producir el papel vertical, comúnmente utilizado para la representación de ideas de forma analítica y jerarquizada.

 

2.- Esquema de preparación.

Finalmente, es muy útil preparar la exposición con un esquema que te ayude a hacer la planificación de forma exhaustiva. Este esquema debe contener, al menos, los contenidos y partes principales de la presentación, el tiempo que le vas a dedicar y los recursos de apoyo que vas a necesitar en cada caso: diapositivas, proyector, pizarra, papelógrafo, etc.

Lo mejor es que lo personalices y adaptes a cada situación concreta. A continuación, te ofrecemos un modelo como ejemplo:

Planing 1 Planing 2

 

3.- Mapa conceptual.

Lección 3

 

Conoce al Autor/a:
Gracias por compartir y gracias por enlazar la página
Compartir en Facebook

¡Suscríbete GRATIS a nuestro boletín diario!:

Búsqueda personalizada
Existen nuevos mensajes en las siguientes salas de chat:

      Recibe gratis alertas en tu navegador, sin configuraciones ni registros. Más info...
      [Me Interesa] | [No me interesa]



      ¿Dudas? ¿Preguntas? Plantéalas en el foro
      Suscríbete Gratis al Boletín

      Escribir la dirección de Email:

      Delivered by FeedBurner

      Destacamos
      Cargando datos...
      Buenos Artículos Diarios

      Sigue a AulaFácil en:

      Ránking Mundial Certificados
      Banner AulaFácil

      Este es un producto de AulaFacil S.L. - © Copyright 2009
      B 82812322 Apartado de Correos 176. Las Rozas 28230. Madrid (ESPAÑA)