Es el turno de las almejas. Hay que limpiarlas bien, con abundante agua. Puedes utilizarlas frescas o bien de conserva.

Le añadimos una copa de vino blanco y se sazona.

Añadimos los mejillones a los que previamente quitamos las conchas.

Vamos removiendo y vemos como las almeas se van abriendo poco a poco.
