Resulta muy útil cuando se negocia
elaborar un pequeño dossier de cada reunión en el que se
vayan registrando los aspectos más relevantes.
Hay que tomar notas de manera escueta,
de forma que no impida prestar la debida atención a la
otra parte.
Reflejar aquellos
puntos en los que parece haber coincidencia y aquellos otros
en los que las posiciones están alejadas.
Anotar aquellos aspectos en los
que la otra parte parece fijar su atención, aquellos puntos
a los que concede especial atención.
Recoger sus reacciones ante nuestras
opiniones, ante nuestros planteamientos, tratando de detectar
con cuales parece coincidir y cuales le resultan más difíciles
de aceptar.
Si se negocia en grupo, anotar cómo
vienen reaccionando los distintos componentes del otro equipo,
quiénes parecen estar más cerca de nuestros planteamientos y
quiénes se muestran más críticos.
Apuntar si ha habido alguna pregunta
que no hemos podido responder y sobre la que hemos quedado
en hacer las consultas oportunas y contestar a la mayor brevedad.
Señalar aquellos cometidos que
cada parte ha quedado en realizar de cara a la próxima reunión
(estudios, consultas, nuevos planteamientos...).
Estas breves notas de la reunión serán
más adelante de gran ayuda al permitirnos recodar con precisión
todo lo ocurrido durante la negociación.
Son especialmente útiles en negociaciones
entre grupos donde participen numerosas personas, o en
negociaciones complejas que se prolonguen en el tiempo y en
las que se celebren múltiples reuniones.