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Un método eficaz para encontrar una
solución a dos posturas enfrentadas es aplicar algún criterio
objetivo.
En lugar de
tratar de llegar a un punto de encuentro a base de una defensa
numantina de las posiciones, a la espera de que la otra parte
vaya cediendo, este método consiste en acordar entre las
partes la aplicación de un criterio incuestionable.
Por ejemplo,
si se negocia la compra de un piso, el primer tipo de negociación
consiste en tratar de llegar a un acuerdo mediante un regateo
entre comprador y vendedor. En cambio, este nuevo método busca
definir y aplicar algún criterio técnico (por ejemplo, precio
del m2 en la zona , tasación de un experto…).
Mientras que con el primer método
de negociación el resultado final es arbitrario (va a depender
del nivel de intransigencia de cada parte), con el segundo método
se puede llegar a un resultado más justo.
Cuando un negociador propone a la otra
parte la aplicación de algún criterio técnico para determinar
el resultado final debe mostrarse flexible a la hora de seleccionar
dicho criterio y no tratar de imponer el suyo.
El principal
requisito es que se trate de un criterio objetivo, técnico
y que sea lógica su aplicación en esa negociación concreta.
Si cada parte plantea un criterio
diferente se debería seleccionar aquél que sea más utilizado
en transacciones similares; también se puede consultar con
un experto para ver cual es el criterio más apropiado.
Otra posibilidad es aplicar los
dos criterios que propugnan ambas partes y calcular un valor
medio.
Lo interesante de este tipo de negociación
es que consigue salvaguardar los lazos personales ya que
la negociación deriva hacía aspectos más técnicos, menos emocionales.
No es lo mismo
discutir sobre las posiciones que defiende cada parte que discutir
sobre qué criterio técnico emplear.
Este método de negociación es especialmente
indicado en negociaciones multilaterales donde hay muchas
partes implicadas.

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