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28ª CLASE
Toses,
bostezos, picores

29ª CLASE
El teléfono móvil

30ª CLASE
En la playa

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El regalo debe ser una manifestación sincera del
cariño y del aprecio hacia otra persona por lo que exige
dedicación en su elección.
Hay todo un arte de regalar
y ser regalado.
La persona que regala debe tener presente:
El regalo debe ser algo que vaya a gustar
a la persona que lo recibe, por lo que hay que preocuparse
por conocer sus gustos, sus aficiones, etc.
Lo más valorable de un regalo no es el valor del mismo
sino la dedicación que se ha puesto
en su elección.
Los regalos muy personales (colonia,
ropa, etc.) sólo deben hacerse a familiares y amigos muy
allegados.
Un regalo que siempre será agradecido
son las flores y los libros.
El valor del regalo debe ser apropiado a
la ocasión, ni demasiado discreto ni demasiado costoso,
ya que podríamos poner a la persona que lo recibe en una posición
incómoda.
Hay que evitar regalos poco originales,
demasiado "típicos" (por ejemplo, regalar a los
novios marcos, bandejas, etc.) demuestran muy poco esfuerzo en su
elección.
No se debe regalar de lista de boda.
Hay ocasiones especiales en las que hay que
regalar y no hacerlo demostraría una falta de atención
inexcusable: cumpleaños, nacimientos, bodas, etc.
En todo caso, no hay nada que se agradezca más que recibir
un regalo en una fecha cualquiera.
Por su parte, se deben evitar las fechas
comerciales, como "el día de los enamorados"
(el día del padre y de la madre están ya tan arraigados
que son ocasiones inexcusables de regalo).
Hay que regalar en el momento oportuno:
antes de la boda, el día del cumpleaños, cuando se
visita al recién nacido, etc.
Un regalo tardío
pierde aliciente y demuestra falta de atención.
Si nos invitan a comer o a cenar hay que
llevar un detalle, como flores, bombones, etc.
Hay que cuidar la presentación del
regalo, su envoltorio (no se puede entregar un regalo en
una bolsa de plástico cualquiera).
Por supuesto, no hace falta decir que el
regalo no puede llevar el precio (por muy elevado que éste
sea).
La persona que recibe el regalo:
Debe agradecerlo sinceramente: hay
que valorar la dedicación que ha puesto la persona que nos
regala, con independencia de que el regalo nos guste o no.
El regalo se abrirá en presencia de
la persona que no regala.
Si el regalo fuera una caja de bombones se
ofrecerá a los postres, si fuera una botella de vino se servirá
en la comida.
El regalo se mostrará al resto de
los invitados y luego se guardará cuidadosamente,
evitando que el regalo quede "arrumbado" en un rincón
del salón.
Si fueran flores se pondrán en un
jarrón y se colocarán en un lugar bien visible
del salón, del hall, etc.
Hay que ser delicado si algunos invitados
nos regalan y otros no: hay que evitar que estos últimos
se puedan sentir incómodos.
Cuando se marche la persona que nos ha regalado se le volverá
a dar las gracias.
Los regalos no deben cambiarse, sólo
en casos muy concretos como, por ejemplo, un libro o música
que ya tenemos.

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