El teléfono hay que utilizarlo
con moderación: un uso excesivo impide
a otras personas contactar con nosotros y, lo que es más
grave, contactar con la persona con la que estamos conversando.
Hay unos horarios de llamada
que hay que respetar escrupulosamente:
nunca se puede llamar antes de las 10 de la mañana (de las
11 en los días festivos), ni después de las 10 de
la noche.
Tampoco se puede llamar en las horas
del almuerzo (de 2,30 a 4,30).
Cuando se llama se dejará que el
teléfono suene un número prudente de veces,
que de a la otra persona el tiempo suficiente para poder contestar.
El teléfono se contesta con
un "Diga" o "Dígame",
nada de "Queééééé´?",
o cosas por el estilo, ni tampoco se debe repetir el propio número
de teléfono.
En la medida de los posible hay que evitar
llamar desde teléfonos ajenos.
Sólo se debe pedir permiso en casos realmente justificados.
Si al llamar uno se equivoca de
número, se pedirá disculpa,
nada de colgar sin más, haciendo "mutis" por el
foro.
Hay que ser discreto en el mensaje
que se deja en el contestador automático:
cualquiera puede oírlo y lo que a usted puede resultarle una prueba
más de su agudo ingenio y de su humor sin límites,
a muchos otros (incluido a su jefe o a su suegra) puede resultarle
sencillamente patético.
Nunca se puede finalizar una conversación
colgando el teléfono a las bravas,
por muy acalorada que se haya puesto la conversación (sería
tan maleducado como darle a alguien con las puertas en las narices).
En el trabajo, el teléfono
se puede utilizar para uso particular con moderación.