Lección nº 1

 

 

       

 

Introducción. Concepto de Medio Ambiente

 

“El medio ambiente es el conjunto de componentes físicos, químicos, biológicos y sociales capaces de causar efectos directos o indirectos, en un plazo corto o largo, sobre los seres vivos y las actividades humanas.”

Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Ambiente
Estocolmo 1972

El término medio ambiente es en origen una expresión redundante, ya que “medio” y “ambiente” son aquí sinónimos. Su origen está en la palabra inglesa environment que se traduce como “el entorno vital del individuo o las circunstancias en que vive una persona”. Pues bien, existen diversas teorías acerca del origen del concepto pero de todas ellas la más admitida parece ser una según la cual una secretaria de Naciones Unidas habría traducido en la Declaración de Estocolmo (1972) la palabra del inglés al español por “medio o ambiente”. Tras ella un legislador español, que supuestamente carecía de formación en cuanto a terminología ecológica se refiere, habría olvidado escribir la conjunción “o” y uniendo así esas dos palabras se impuso en la legislación el uso de la palabra compuesta.

Utilizar habitualmente este término ha llevado a creer que lo correcto es decir “medio ambiente“, pero como ya se ha dicho es una redundancia y actualmente son muchas las voces que se posicionan a favor del uso de “medio” o de “ambiente”, lo que ha hecho que a día de hoy ya se utilice indistintamente el término ambiente, medio o medio ambiente para referirse al mismo concepto.

Fuera ya de disputas terminológicas, el medio ambiente lo abarca todo, el paisaje, los bosques, las ciudades, los campos de cultivo, el aire que respiramos... incluso los habitantes del planeta que como seres humanos forman parte del medio.
Lo que es evidente, es que cada individuo percibe el medio ambiente de un modo distinto, dependiendo por ejemplo de la educación que haya recibido, el lugar del mundo en el que habite o la ideología o religión que profese, generándose así un concepto muy abierto y subjetivo.

En general, la sociedad occidental tiene claro que en el término medio ambiente están recogidos el medio físico (ríos, mares y océanos, valles y montañas…) y biótico (animales, plantas, hongos…), pero es menos frecuente que el ciudadano sepa que también forman parte del mismo el medio socio-cultural y económico, que a través de la actividad humana condiciona a los otros y a su vez influye de manera directa en las generaciones venideras.

Es fundamental saber esto, ya que una estructura tan compleja necesita que todos sus componentes interactúen entre sí de forma armónica, para alcanzar un equilibrio que permita preservar los pilares que sostienen el conjunto.
Pero además de complejo el medio es frágil, y está demostrado que cualquier modificación en alguno de estos factores afecta al equilibrio natural que permite la vida en el planeta. Así la biosfera, esa fina capa de la Tierra que contiene todas las formas de vida, se reparte en ecosistemas más pequeños (un río, un lago, un bosque o una pradera contienen ecosistemas que funcionan por sí mismos, con su parte viva y su entorno físico) los cuales a su vez se rigen por sus propias reglas que van ensamblándose para participar del equilibrio global.

Todos los componentes de la biosfera interpretan un papel distinto, sin el cual el resto de “actores” no podrían interpretar el suyo. De esta manera, los organismos especializados en captar energía del sol y materiales del medio físico, sirven de alimento a otros seres que a su vez sirven de sustento a otros que al morir, son descompuestos por otros organismos que devuelven la materia al sustrato.

De la misma manera, en el medio físico también se producen ciclos cerrados que se repiten secularmente en nuestro planeta y que mantienen ese equilibrio necesario para que se produzca la vida, destacando sobre el resto el ciclo del agua (evaporación / precipitación/ desplazamiento/ acumulación/ evaporación).

Actualmente, nuestro planeta sufre cambios a mayor velocidad que en épocas anteriores debido a la presencia del ser humano, “el mayor de todos los agentes de desestabilización biótica que la Tierra ha conocido. Únicamente el primitivo bombardeo de la Tierra por asteroides produjo un mayor impacto sobre los seres vivos del planeta” [Cleveland P. Hickman, Jr.; 1998].

El homo sapiens es capaz de alterar profundamente los ecosistemas, introduciendo elementos que antes no formaban parte de los mismos o haciendo desaparecer otros que mantenían el equilibrio, acelerando ciertos procesos y ralentizando otros, agotando reservas naturales y acumulando residuos en lugares ecológicamente vulnerables.

Es la tecnología desarrollada por el hombre la que ha hecho que no se conozca ninguna otra especie que tenga o haya tenido esa capacidad de transformación sobre el medio. Debido a esa capacidad que ha permitido al ser humano alcanzar altísimas cotas de bienestar en los países desarrollados, existe una corriente que piensa que todo se puede resolver mediante el desarrollo tecnológico, incluso los problemas generados sobre el medio ambiente.

Es difícilmente defendible que la solución de un problema pueda ser el origen del mismo, ya que la acción tecnológica del hombre no engrana con el equilibrio natural del planeta.

Sin embargo, no siempre ha sido así, antes de la Revolución Industrial los seres humanos habitaban grandes extensiones en equilibrio con el medio y aún a día de hoy lo hacen en muchos lugares.

La realidad es que en el mundo de hoy, quedan pocos espacios vírgenes por lo que es necesario que nuestra sociedad empiece a ver al hombre como un elemento más de un medio mayoritariamente antropizado. Las políticas proteccionistas mal entendidas han llevado a la degradación de ecosistemas donde el hombre intervenía en equilibrio con su entorno (por ejemplo, la dehesa) y al agotamiento de espacios naturales que han quedado aislados del resto por la construcción de barreras físicas como carreteras, líneas de ferrocarril, canales, etc.

El hombre de a pie debe empezar a reconocer como ecosistema, una explotación agrícola o ganadera, una ciudad e incluso un complejo industrial, para adquirir conciencia de su repercusión sobre el resto de la biosfera y a partir de ahí cambiar el modelo de desarrollo, empezando por desterrar la visión del medio ambiente como algo que se puede guardar en un zoológico o tras una valla con el cartel que diga “Parque Nacional”.