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El éxito del líder depende
en gran medida de rodearse de un buen equipo, de gente
especialmente competente.
Ningún líder pueda tener éxito
en solitario. La única manera de llevar a buen puerto un
proyecto es apoyarse en los mejores.
Además, el futuro de la empresa
exige que el líder forme un excelente equipo que sea capaz
de funcionar cuando él no esté.
El líder tiene la suficiente seguridad en si mismo
que no teme rodearse de gente muy brillante, no teme que
alguien le pueda hacer sombra.
Cuando el líder elige a sus
colaboradores, el criterio de selección que aplica es elegir
a los más capacitados. Busca gente muy competente, con
personalidad, con empuje, con ideas propias, que sepa funcionar
con autonomía, pero leales y honestos.
Sería un enorme error rodearse
exclusivamente de gente que piense como él, gente poco problemática.
No hay que temer que a veces pueda haber discrepancias de criterios,
incluso habría que fomentarlas ya que las discusiones hacen
salir a la luz lo que uno piensa realmente (siempre que estas
discrepancias no deterioren la unidad).
El trabajo en equipo conlleva compartir información,
estar abierto a discusiones, saber escuchar, ser receptivo a las
buenas ideas que expongan otros.
En definitiva, crear un ambiente
participativo, en el que las personas puedan exponer libremente
sus opiniones, sus ideas.
El líder admitirá (y fomentará)
la discusión mientras se abordan los problemas (que la
gente exponga sus puntos de vista), pero una vez tomada una
decisión exigirá que el equipo actúe sin fisura.
Para que un equipo funcione es esencial que haya armonía entre
sus miembros, por lo que el líder se preocupará por conseguir
un ambiente de entendimiento entre sus colaboradores.
Es fundamental que haya mucha comunicación dentro del equipo.
Es necesario que sus miembros compartan
la misma visión de empresa.
De ahí, la importancia de mantener
reuniones frecuentes (diarias o semanales) que sirvan para
estrechar lazos. Además, estas reuniones permiten realizar un
seguimiento muy cercano de los asuntos, imprimiendo un ritmo
ágil a la dirección.
El líder fomentará dentro de su equipo la responsabilidad,
la disposición a tomar decisiones, a asumir riesgos y a responder
de los resultados.
Para ello es fundamental que el
líder sepa delegar.
Hay que evitar superproteger a
los colaboradores, se tienen que acostumbrar a asumir responsabilidades.
Al igual que el líder exigirá lealtad a su equipo,
él por su parte mostrará una total lealtad hacia sus
empleados.
El líder defenderá a su equipo
cuando sea atacado.
El líder se preocupará de su equipo,
de su desarrollo profesional, de su aprendizaje, de su futuro.
Por último, el líder tiene la obligación de apartar a los
mediocres, a los indiferentes.
Si no lo hiciera terminaría deteriorando
la efectividad del equipo y afectando negativamente a la
empresa.

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