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Entre las cualidades
del líder suele destacar el ser un buen comunicador.
Es esencial para vender su "visión",
para convencer, para ganar adeptos a su proyecto.
De nada le valdría al líder tener
una gran visión de futuro, si luego no sabe comunicarla, no
consigue entusiasmar.
Otro aspecto relacionado con la comunicación es la necesidad
que tiene el líder de disponer de información de primera calidad,
y para ello es necesario acudir a las fuentes cuando sea necesario,
a no limitarse a confiar únicamente en la información que se recibe
a través de los canales jerárquicos.
Los niveles más bajos de la organización
constituyen una fuente inestimable de información, conocen
detalles del negocio desconocidos para los niveles superiores,
pueden aportar ideas muy interesantes.
Esto no implica saltarse alegremente
los niveles jerárquicos, sino simplemente que estos no supongan
un corsé que le dificulten al líder contar siempre con la mejor
información posible.
Por otra parte, para que el equipo directivo funcione
eficazmente tiene que actuar como una "piña" y para ello es esencial
que la comunicación fluya entre sus miembros.
Importancia de las reuniones sistemáticas
(diarias, semanales, etc.) del líder con su equipo directivo.
El líder debe preocuparse por conseguir establecer en toda
la organización un clima favorable a la comunicación.
La comunicación tienen que fluir
de manera descendente, pero también de manera ascendente y horizontal
entre los distintos departamentos.
La información hay que compartirla;
dentro de la empresa no se pueden aceptar departamentos estancos
que oculten información. Hay que luchar contra el secretismo.
La actitud que el líder adopte hacia
la información (compartirla o no, accesibilidad o no, puertas
abiertas, etc.) influirá decisivamente en el modelo que termine
imperando en la empresa.
Resulta muy útil propiciar que
los empleados se conozcan (cenas de empresa, un día al aire
libre, viajes organizados, etc.), ya que facilita la comunicación.
El líder tiene que favorecer la transparencia informativa:
dentro de la organización y hacia el exterior.
No se debe ocultar la información
negativa por miedo a sus posibles consecuencias. Suele resultar
más perjudicial si posteriormente esta información llega a conocerse:
genera desconfianza hacia la dirección, además los rumores tienden
a exagerar la gravedad de la situación.
Hay que favorecer la comunicación
veraz dentro de la empresa, evitar que ésta se maquille.
No se puede matar al mensajero.
Para terminar, señalar que la comunicación comienza por
saber escuchar.

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