Lección nº 12

 

 

       

 

Métodos cuantitativos

 

A. MÉTODO BATELLE-COLUMBUS

Se trata del método cuantitativo por excelencia, al ser el más utilizado en la práctica y uno de los pocos estudios serios sobre valoración cuantitativa de los impactos ambientales.

Este método presenta dos ventajas fundamentales respecto al resto:

1º. Se basa en el uso de indicadores homogéneos, lo que permite la evaluación sistemática de los impactos ambientales de cualquier proyecto con incidencia en su entorno, independientemente del tipo (microescala).

2º. Con este procedimiento se puede conseguir una planificación y programación, a medio y largo plazo, de los proyectos que se quieran realizar en un lugar, con el mínimo impacto ambiental posible (macroescala).

Está basado en una lista de indicadores de impacto con 78 factores ambientales, cada uno de ellos representando una unidad o un aspecto del medio ambiente que merece considerarse de forma individual y cuya evaluación es representativa del impacto ambiental derivado de las actuaciones o proyectos.

 



Se establece así un listado en forma de árbol, que reparte los factores ambientales en tres niveles, los del primer nivel se denominan categorías, los del segundo componentes y los del tercero parámetros. Dichos niveles se constituyen en función de la información que aportan, debiendo considerarse especialmente el nivel 3 clave del sistema de evaluación, en el que cada parámetro representa un aspecto ambiental significativo. Los parámetros serán fácilmente medibles, estimándose a partir de mediciones reales en el medio natural siempre que sea posible.

Tal y como se observa en la ilustración anterior, los 78 parámetros se reparten entre 18 componentes ambientales, agrupadas a su vez en cuatro categorías ambientales (ecología, contaminación ambiental, aspectos estéticos y aspectos de interés humano).

Pero no todos los parámetros se van a ver afectados en todos los tipos de actuaciones, habrá que realizar una selección de cuales son aquellos sobre los que el proyecto va a tener incidencia.

Se parte de la base de que el medioambiente tiene 1.000 Unidades de Importancia de Parámetro (UIP). Estas UIP deben repartirse entre todos los parámetros afectados por el proyecto a evaluar y según su mayor o menor contribución a la situación del medio.

Una vez hecho el reparto, se crea una matriz de doble entrada, donde en las columnas están representadas las acciones, mientras que en las filas están enumerados los diferentes parámetros ambientales con sus correspondientes UIP.
Es necesario ahora aplicar funciones de transformación para no sobrevalorar impactos y que cada uno tenga su importancia relativa. Por ejemplo, si cada impacto obtenido en la matriz de identificación, está dividido en seis casillas, en las que la información se pone de la siguiente forma:

 

 

A: En esta casilla se determina el signo del Impacto:

+ positivo: beneficioso para el medio
- negativo: perjudicial para el medio
0 nulo: no hay impacto

B: Aquí se ve la intensidad del Impacto (afección de cada factor):

• Compatible (0,05): afección mínima del factor
• Moderado (0,15): afección media del factor
• Severo (0,30): afección grave del factor
• Crítico (0,40): destrucción total del factor

C: Extensión del Impacto (superficie que ocupa):

• Puntual (0,05): efecto muy localizado
• Intermedio (0,15): si está entre los valores de puntual y generalizado
• Generalizado (0,30): cuando ocurre en la mayoría del entorno

D: Plazo del Impacto (tiempo que pasa entre el comienzo de la acción y la aparición del impacto):

• Corto (0,1): cuando la aparición del impacto ocurre antes de 1 año
• Medio (0,05): cuando la aparición del impacto ocurre entre 1 y 5 años
• Largo (0,025): cuando el impacto aparece pasados 5 años

E: Frecuencia del Impacto (variable que mide la periodicidad con la que ocurre):

• Ocasional (0,025)
• Frecuente (0,05)
• Constante (0,1)

F: Duración del Impacto (aquí se mide la persistencia del impacto):

• Temporal (0,05): cuando dura menos de 10 años
• Permanente (0,1): cuando dura más de 10 años

La suma de todos estos números (A+B+C+D+E+F) de cada impacto sobre un mismo parámetro, dividido entre el número de acciones impactantes, da como resultado el valor medio.

Cuando este valor medio obtenido se multiplica por las UIP correspondientes a ese parámetro, se obtiene el impacto total sobre el parámetro en cuestión, y si se suman todos los impactos totales de todos los parámetros, se obtiene el impacto global del proyecto sobre todo el medio.

Gracias a estos cálculos se puede comparar el impacto global de las distintas alternativas de un mismo proyecto. Si se aplica este sistema de cálculo a la situación de partida del medio (sin realizar el proyecto) por un lado y, por otro lado, a como quedaría la situación una vez realizado el proyecto, de la diferencia de valores se obtendría el impacto neto del proyecto para cada parámetro.