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Cuando se analiza el crecimiento económico
hay que distinguir entre el corto plazo y el largo:
En el corto
plazo este crecimiento responde principalmente a
variaciones en la demanda agregada, mientras que en el
largo plazo el papel principal corresponde a la oferta agregada.
El crecimiento a largo
plazo es consecuencia de un aumento de los recursos
productivos (mientras que a corto plazo estos suelen ser
más o menos fijos), además también influye el aumento de la
población y, muy especialmente, las mejoras tecnológicas.
Entre las condiciones que deben existir
en un país para favorecer este crecimiento a largo plazo
se pueden destacar las siguientes:
Competencia
interna y externa que contribuye a acelerar las innovaciones
tecnológicas, a aumentar la calidad de los productos y a abaratar
sus costes. Los regímenes de monopolio dificultan este progreso.
Un sistema
legal eficaz, que sea capaz de resolver los litigios
con rapidez.
Un mercado
de capital desarrollado, capaz de promover el ahorro
y de canalizarlo hacia la inversión.
El equilibrio
macroeconómico: situaciones de desajustes como por
ejemplo un déficit comercial o un déficit público excesivo,
terminan afectando negativamente al crecimiento económico.
Una tasa
de inflación moderada: crea un clima más favorable
para la inversión, favorece la competitividad internacional,
evita una escalada de precios que dificulte el crecimiento económico,
etc.
Fin del
Curso de Macroeconomía

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